sábado 30 de agosto de 2008

Una comunidad religiosa anti-vacunación genera epidemia de paperas en Canadá

Una comunidad religiosa que se opone a la vacunación, por considerarla una afrenta a Dios, es el origen de una epidemia local de paperas en el oeste de Canadá, in­formaron el miércoles autoridades sanitarias locales.

Desde febrero se contabilizaron en la región de Vancouver 116 casos de paperas y hay otros 74 casos sin confirmar, indicó a AFP un portavoz de los servicios de Salud.

Los análisis permitieron determinar que el origen de este repentino aumento de los casos de paperas se encuentra en una comunidad cristiana instalada cerca de Chili­wack, a un centenar de kilómetros de Vancouver, precisó el portavoz.

"Por lo que entiendo, su interpretación de las escrituras (sagradas) es que inmu­nizarse sería dudar de la capacidad de Dios para protegerlos. Por eso eligen no vacunar­se", explicó Elizabeth Brodkin, una responsable de Salud local, a la cadena pública de televisión CBC


Las paperas es una enfermedad viral contagiosa caracterizada por fiebre e hin­cha­zón de las glándulas parótidas. En raros casos de complicación puede derivar en me­ningitis o causar esterilidad.

viernes 15 de agosto de 2008

Versión laica del 'non possumus'


Gregorio Peces-Barba

Con la solemne afirmación del rechazo total formulada en latín non possumus, (no podemos), la Iglesia católica ha expresado en muchas ocasiones su distancia y su rechazo de situaciones civiles radicalmente innegociables. Es el no de Clemente VII a Enrique VIII para divorciarse de Catalina de Aragón, el de Pío IX que se opuso a devolver a un niño judío a su familia en el terrible caso Mortara, o todos los non possumus del siglo XIX frente a la modernidad.

Esta tajante negativa ante situaciones sociales y humanas supone desde el punto de vista de la Iglesia la existencia de unos espacios exentos, de unas zonas inmunes, de unos cotos vedados reservados a su decisión, donde el poder soberano no puede entrar ni resolver. Para la Iglesia es el límite de la democracia que choca con su ética de la verdad. Es también intelectualmente el límite para el siglo de las luces y de su idea del hombre centro del mundo y centrado en el mundo.

La Iglesia reclama un derecho de veto frente al contrato social, a los acuerdos de las mayorías, y la idea de soberanía popular. Son los signos más evidentes del carácter antimoderno de la Iglesia católica que quisiera para sí lo que está institucionalizado en países como Irán, donde un poder religioso está por encima del poder de un presidente de la República elegido por sufragio. ¡Quién iba a decir a la Iglesia de Lepanto que envidiaría con el paso del tiempo a las estructuras jurídicas de sus enemigos ancestrales!

No sólo el Vaticano ni el Papa, también la Iglesia institucional española ha repetido en innumerables ocasiones que es depositaria de verdades que están por encima de las coyunturales mayorías y de la soberanía popular. También algún arzobispo ha recordado no hace mucho a un congreso de laicos que no son de este mundo, resucitando la vieja idea de san Agustín de las dos ciudades, la de los justos y la de los pecadores.

Desde esas coordenadas intelectuales antimodernas que desconfían del impulso social y político desde la idea un hombre un voto, se puede afirmar la difícil coexistencia y la más difícil lealtad de la Iglesia con la democracia, que no actúa desde la ética de la verdad sino desde la difícil ética que se mueve entre la dialéctica de dudar y decidir.

Por eso está justificado desde el lado de la democracia, en la cultura jurídica y política moderna, poner límites a la soberbia pretensión de la Iglesia de tener la última palabra en el ámbito público y señalar las incompatibilidades radicales de su visión premoderna del mundo y de la vida, desde un non possumus laico y secularizado frente a los abusos eclesiásticos. También frente a esa laicidad "descafeinada" que pretende la convivencia del pluralismo y de la neutralidad del Estado con privilegios y con una situación de diferencia con las demás religiones, en base a una "realidad social" mayoritaria, de su función nacional y de su influencia sobre la cohesión de España.

El principio de la Paz de Augsburgo cuius regio, eius religio– como forma transitoria para que el poder político, en cada caso, decida sobre la religión de su pueblo, hasta la proclamación de la paz religiosa y de la tolerancia del Tratado de Westfalia se transformaría hoy para estos eclesiásticos resistentes en cuius religio ius et regio.

Frente a toda esa cultura institucional católica que niega la modernidad, es necesario ese non possumus, para señalar lo que desde la cultura democrática no se puede aceptar de las posturas de la Iglesia.

Son todos aquellos comportamientos que llevan a la conclusión de la incompatibilidad de la Iglesia con la democracia, pese a la solemne declaración de la Constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, hoy abandonada en la práctica.

No podemos olvidar las bases de nuestra convivencia, la tolerancia, la libertad, la igualdad, el respeto a la conciencia individual, el pacto social, el constitucionalismo, la separación de poderes o los derechos humanos rechazados reiteradamente por la doctrina de la Iglesia en el siglo XIX y también después, casi hasta nuestros días. La Iglesia católica se siente incómoda en un escenario que contempla desde su verdad y desde una idea del bien incompatible con cualquier punto de vista que no lo acepte.

Ante ese panorama no podemos asumir la idea de que la Iglesia es el puntal ético para fundamentar a "estas sociedades desmoralizadas y desorientadas", ni que es poseedora de un patrimonio de verdades últimas sobre el ser humano que condicionan la democracia.

No podemos tampoco aceptar el rechazo de la laicidad que es la esencia de la democracia moderna, con igual trato a todos los ciudadanos. No podemos facilitar la presencia de símbolos religiosos que discriminen a las demás religiones, ni tampoco equiparar a las autoridades eclesiásticas con las civiles ni podemos escenificar alianzas excluyentes y discriminatorias en la necesaria cooperación con las iglesias, ni basar el orden público en la moralidad de una sola religión ni aceptar un vínculo sustancial previo de una concepción del bien que limite la soberanía del Estado.

Tampoco podemos aceptar que problemas éticos sean decididos por la Iglesia, sin perjuicio de regular en su caso la objeción de conciencia y siempre respetando su libertad de expresión, en temas como el matrimonio, las relaciones familiares, la investigación científica, sobre la forma de acabar las vidas indignas y de imposible recuperación.

No podemos aceptar límites a la libertad y al pluralismo desde una verdad que se esgrime dogmáticamente, ni acusaciones de relativismo a una realidad que tiene sólidas raíces históricas desde la recuperación de la luz por los seres humanos en la Ilustración, fuente última de la autodeterminación individual y de la democracia.

No podemos aceptar la tesis de la esencia católica de la identidad nacional ni confundir ciudadanos con creyentes. Es el rechazo de los reduccionismos simplificadores de la identidad como hecho histórico incontrovertible, de la historia de Europa con el cristianismo y del cristianismo con la Iglesia católica. No podemos tampoco aceptar su acrítica inocencia histórica con la que afronta sus errores, sus desviaciones o sus graves ataques a la dignidad humana, ni tampoco la consideración como inferiores de todos sus interlocutores en los planos moral y racional, incluyendo a las máximas autoridades civiles representantes de la soberanía popular.

Finalmente, no podemos aceptar la postura de la Iglesia respecto a la democracia ni que nunca la haya reconocido como el único régimen legítimo, ni la consideración del relativismo como un mal, puesto que es expresión de la libertad de conciencia y del respeto a la autodeterminación, expresión de la dignidad humana. Non possumus! No podemos si queremos ser dignos de respeto.

Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.

El País, 15-8-08

miércoles 9 de enero de 2008

El honor de dios

Juan Luis Cebrián


Sabemos que el cardenal Rouco Varela no es partidario del divorcio y así nos lo dio a conocer a finales del año pasado, con gran aparato propagandístico y mediático, rodeado de sus pares y jaleado por sus fieles. Pero sabemos también que la excepción confirma la regla y que hubo un divorcio concreto que sin duda no le debió sentar tan mal. Me refiero al de la princesa Letizia (con z de Zapatero), gracias al cual pudo el clérigo oficiar con la pompa debida los esponsales del heredero de la Corona en una escena digna del mejor Anouilh, en la que el honor de dios y el del rey parecieron, por un momento, evidenciarse absolutamente unidos.

Viene esto a cuento de las reacciones públicas tras la reciente manifestación episcopal en defensa de la familia, que no fue tanto un acto religioso como político, en el que los discursos se impusieron a las plegarias, y los prelados, lejos de la cristiana costumbre de implorar por los que nos gobiernan, se dedicaron a acosarlos. A partir de ese día se ha organizado un pequeño guirigay en torno a las expresiones de la Iglesia sobre los asuntos de la política y las interferencias que el Estado padece por parte de los poderes fácticos, entre los que no es el menor el de la Conferencia Episcopal, aunque tampoco quizá tan grande como los obispos quisieran y los gobernantes temen. Merece la pena insistir en lo que oí por la radio al vicepresidente socialista de Castilla-La Mancha: los obispos y la Iglesia tienen todo el derecho a opinar de política, igual que cualquier ciudadano. Pues este es el punto: también los ciudadanos tenemos derecho a replicar a los obispos, sin ningún respeto diferencial hacia ellos más que el que se debe a todo individuo, pudiendo discrepar no sólo de sus opiniones políticas, sino polemizar también sobre sus recomendaciones morales y lucubraciones dogmáticas. Carecen por eso de fundamento las farisaicas quejas de algunos portavoces eclesiásticos por la supuesta campaña de descrédito organizada contra la Conferencia Episcopal tras la manifestación litúrgica. En cambio, hay que agradecerle a Rouco y compañía que, al sacar las masas a la calle en defensa de su particular visión del mundo, hayan propiciado el debate que nuestra sociedad necesita sobre el papel de la religión en general, y de la Iglesia Católica en particular, en la convivencia española. Un debate que, en aras del consenso de la Transición y del respeto a valores que se pretendían intocables, se ha venido escamoteando a los españoles durante estas tres décadas de democracia.

La casualidad quiso que el señor García-Gasco, arzobispo de Valencia, espetara su apocalíptica profecía de que las leyes propiciadas por el Gobierno amenazan con la disolución de la democracia al tiempo que yo andaba inmerso en la lectura de un interesante libro de Daniel Dennet, profesor en Tufts University, sobre la religión como fenómeno natural. El libro de Dennet [Romper el hechizo, Ed. Katz] presta atención a la eclosión religiosa que la sociedad mundial experimenta en nuestros días, en los que el fundamentalismo parece ganar espacio y protagonismo en todas las confesiones, de modo que se pregunta por la conexión evolutiva entre los chamanes de la Amazonia, las creencias populares en el más allá y las religiones organizadas. Durante casi quinientas páginas insiste en que es preciso "cambiar el clima propiciado por quienes sostienen que la religión está por encima de toda discusión, de toda crítica y de todo desafío". Entiéndase que hablamos no sólo de los aspectos políticos de la religión, sino también de los propiamente religiosos, que obstinadamente los guardianes del templo se han reservado para sí y sobre los que hay muy poco debate en el mundo académico y científico. Llaman la atención, por ejemplo, las expresiones de escándalo (aunque sean, por otra parte, justificadas) que muchos exhiben al conocer el carácter de las madrazas islámicas mientras reclaman con toda naturalidad que en las escuelas públicas se adoctrine a los niños sobre la fe católica, sin otra alternativa que la sumisión a los dictados de la Iglesia. Pero no de otra cosa se ha venido debatiendo (aunque por elevación) cuando hemos discutido sobre la eliminación de la religión como asignatura curricular y la inclusión de la educación para la ciudadanía. En ese debate, la Iglesia española, verdadero ariete intelectual e instrumento de propaganda del Partido Popular, puso de relieve su confusión y sus contradicciones entre el carácter profético de su función religiosa y las demandas de poder que la agitan. Las sociedades democráticas son, por principio, abiertas y no hay materia en ellas que no deba estar sometida a debate, incluidas las creencias espirituales de los diversos grupos de ciudadanos y los comportamientos morales que de ellas se derivan. Nuestros jóvenes tienen derecho a una formación integral que les permita en el futuro tomar decisiones informadas en todos los aspectos de su vida y ejercer sus opciones de la forma más libre y responsable. Las religiosas, también.

Pero, como decía al principio, no se trata ahora de incoar un debate teológico sino de una disputa por definir quién manda. Durante siglos, la Iglesia se ha visto a sí misma como el aglutinante de España. Una estrecha alianza entre el trono y el altar permitió que la Monarquía católica liderara la unidad política del país por encima y al margen de las instituciones civiles y, con sus variantes históricas, dicha alianza se prolongó hasta el final de la dictadura franquista. A los jóvenes de hoy conviene recordarles, o enseñarles si es que no lo saben, que el consejo que asumió la regencia del Estado a la muerte de Franco estaba compuesto por tres miembros, un civil, un militar y un prelado. La Iglesia ha ejercido de manera directa el poder temporal en este país hasta hace apenas tres décadas, permitiendo incluso a sus cardenales sentarse en las Cortes franquistas y sumarse al coro de los aplausos al dictador, a quien bendijeron como cabecilla de una auténtica cruzada de su fe. Ha disfrutado de prebendas, privilegios y prerrogativas como probablemente ninguna otra comunidad católica lo hizo durante el siglo XX en el mundo, desarrollando una actividad tan variopinta que le permitía lo mismo determinar la legislación con arreglo a sus conceptos morales que establecer el calendario de los días festivos. Esto se acabó con la democracia, pero no del todo. Precisamente porque, aunque la Constitución establece la no confesionalidad del Estado, la capacidad de influencia del lobby clerical se ha mantenido como martillo pilón.

Los sucesos de ahora guardan estrecha relación con la escalada del fanatismo religioso en todo el mundo y el mayor protagonismo de las organizaciones que lo sustentan. La presencia de Ratzinger en el solio de Roma ha consolidado las corrientes integristas y retrógradas dentro de la institución. Se aprecia por doquier un revisionismo de las doctrinas y comportamientos que emergieron en la década de los sesenta como consecuencia del Concilio Vaticano II. Éste intentó definir la relación de la Iglesia con el mundo de su tiempo, dando así lugar a una "teología del mundo" en la que destacó por sus trabajos el español José María González Ruiz. En su famoso libro El cristianismo no es un humanismo, abordó la necesidad de un diálogo abierto con el ateísmo contemporáneo, singularmente el marxista, expresándose con palabras tan contundentes como éstas: "La Iglesia no ha recibido de Cristo una misión de producir técnicas políticas, sociales o culturales..., por eso no tiene por qué crear una política cristiana, una cultura cristiana, una sociedad cristiana, un Estado cristiano, ni siquiera un partido cristiano". Para añadir: "... la Iglesia como tal es un ámbito puramente religioso y no debe contaminarse ni siquiera de la apariencia de poder civil". Otro teólogo católico, Olegario González de Cardedal, en su obra El poder y la conciencia señala por su parte que "la moral civil de una sociedad no siempre coincidirá con el proyecto social ni con una legalidad inspirada en el evangelio. Lo contrario supondría una eliminación del pluralismo social o de las vías democráticas de su expresión" (el subrayado es mío). Opiniones como las citadas ponen de relieve que en el propio seno de la Iglesia existen voces cualificadas y discrepantes respecto a la condena del laicismo radical que el señor García-Gasco hizo en la manifestación de Madrid.

El laicismo, en la medida que exista, sólo puede ser radical, pues ha de garantizar la absoluta separación entre el Estado y cualquier tipo de confesión religiosa, por mayoritaria que sea, en la sociedad a la que representa. Pero el laicismo de nuestros gobernantes lejos de ser radical está más que descafeinado, al punto de permitir y promover la presencia de toda clase de símbolos, ritos y actos litúrgicos católicos en funciones estrictamente civiles, como los funerales de Estado o las tomas de posesión de los cargos públicos. Desde el punto de vista de la construcción democrática, estos hechos son más perniciosos incluso que la financiación con dinero público de las confesiones religiosas porque transmiten un permanente mensaje de la supuesta catolicidad del Estado. Por lo demás, si los obispos y sacerdotes quieren entrar en política, en su derecho están. Pero a la hora de recibir sus lecciones sobre democracia habrá que recordarles que la Iglesia es una de las sociedades menos democráticas de las imaginables. No guarda los más mínimos de los requisitos exigibles a cualquier formación política que concurra a unas elecciones libres y, desde luego, llama la atención el machismo, éste sí, radical de su estructura de poder y la ausencia de cualquier sombra de igualdad de género en sus filas.

En un mundo crecientemente globalizado y multicultural, donde tantas religiones sirven de excusa o aval para casi cualquier cosa, es preciso discutir con transparencia y honestidad las relaciones entre el poder político y las iglesias. Se trata de un debate pertinente y apasionante, que nos devuelve al escrutinio de la modernidad emanada de la Ilustración, defensora de la radical igualdad de los ciudadanos, y enfrentada ahora a sentimientos de identidad de todo tipo. A este respecto recordaba yo, en un reciente artículo para el semanario Expresso de Lisboa, el refrán de que en España siempre hay que ir detrás de los curas o con un palo o con una vela. Viene al pelo para coronar este artículo. Aunque, a fin de escapar de tan horrible dilema, los Gobiernos democráticos han preferido mostrar a los clérigos la zanahoria. Parece que el experimento no funciona.

El País, 9-1-08

domingo 23 de diciembre de 2007

La Iglesia distribuye 12.000 tapices del niño Jesús

La Iglesia distribuye 12.000 tapices del niño Jesús ante la proliferación de los Papá Noel

La proliferación de los muñecos de Papá Noel que escalan los balcones ha pro­vocado la reacción de los fieles católicos para rescatar sus símbolos tradicionales. Las parroquias valencianas han distribuido 12.000 tapices con la imagen del niño Jesús y una empresa de Albaida ha confeccionado 50.000, que se reparten por toda España. La cifra irá en aumento porque la respuesta, según los párrocos, ha sido excelente. Algeme­sí, Puçol y Enguera son las localidades donde más se han repartido.

La guerra de símbolos está en la calle. Más concretamente en los balcones. Es el niño Jesús frente a Papá Noel. Con la llegada de la Navidad, la comunidad católica se ha movilizado para darle réplica a la supremacía de los Papá Noel escaladores, que se habían convertido en el elemento identificativo de las fiestas navideñas.

Unas doce mil estampas ya cuelgan de los balcones en pueblos y ciudades de toda la Comunitat Valenciana. Y la cifra va en aumento. Se venden en las parroquias a un precio de entre 10 y 20 euros y su objetivo, aunque no declarado, es contrarrestar la proliferación de los muñecos de Santa Claus.

En las últimas semanas, las parroquias valencianas han disparado las ventas de tapices con la imagen del niño Jesús. Los ha confeccionado una empresa de Albaida que ha pasado de lanzar al mercado mil unidades hace dos años a preparar 50.000 esta Navi­dad. El gerente de la firma Navarro Cerería, Vicente Navarro, reconoce que las peticio­nes le han desbordado «porque no paran de llegar de toda España». En su formato habi­tual, las estampas miden 80 centímetros de ancho por un metro de largo, aunque se co­mercializan otras más grandes, de un metro de ancho por 1,50, indican.

Fuentes del Arzobispado señalaron ayer que la venta de los tapices ha surgido de la iniciativa de los propios fieles, que los demandan, lo que ha motivado su distribución a través de las parroquias de toda la Comunitat y señalaron tres localidades donde las existencias van camino de agotarse: Algemesí, Puçol y Enguera. La empresa de Albaida confecciona diferentes modelos de estampa, todos ellos con una gran imagen del Niño Jesús en el centro «como elemento de lo que celebramos en Navidad, el nacimiento del niño Jesús», dice su gerente, Vicente Navarro. En la Comunitat se han distribuido en diferentes formatos, en lona roja o sobre fondo de color blanco, y algunos con la ins­crip­ción: «Divino niño Jesús, bendice esta casa».

Los tapices con la imagen del niño Jesús son especialmente visibles en los pue­blos de la Ribera, la Costera, el Camp de Túria, l'Horta o el Rincón de Ademuz. Las pa­rroquias de localidades como Llíria, Casinos, Algemesí, Puçol, Alzira, Carlet, Oliva, Otos, Palomar, Bèlgida, Albaida, Enguera, Atzeneta o Banyeres han sido las primeras en sumarse a una iniciativa cuyas ventas se han disparado este año tras iniciarse en 2004, pero con menor acogida. Navarro Cerería confecciona los tapices desde ese año, pero ahora le ha salido competencia: «Hay varias empresas que se han puesto a fabricar tapi­ces, pero no tienen la posibilidad de distribuirlos como nosotros. Fabricamos cirios y en la actualidad el 95% de nuestros clientes son parroquias por ello tenemos más facilidad que otros», explica.

Las ventas de la fábrica de Albaida ya se duplicaron en 2006 respecto al ejerci­cio anterior pero este año han multiplicado por 50 la cifra inicial. Navarro destaca «la necesidad que tenemos los cristianos de manifestar el sentido genuino de la Navidad ante la corriente laicista que pretende desvirtuar el significado de estas fiestas».

La gran parte de los más de 50.000 tapices confeccionados se han distribuido también entre parroquias y particulares de Barcelona, Madrid, Sevilla y Mallorca e ini­ciativas similares se han adoptado en diócesis gallegas y andaluzas, movidas por la pro­liferación de muñecos de papá Noel, que muchos vinculan con el consumo.

La iniciativa de elaborar los tapices surgió en 2004 en la parroquia de San Mi­guel Arcángel de Enguera. Para ello encargaron la fabricación de los tapices con la ima­gen del niño nacido a la empresa Navarro Cerería, que ya confeccionó las velas que se distribuyeron en el Rosario de las familias de la Malvarrosa dentro del V Encuentro Mun­dial de las Familias, que contó con la visita a Valencia de Benedicto XVI.

Levante, 22-12-07

domingo 9 de diciembre de 2007

El rerecho a la irreverencia.

La BBC es absuelta de blasfemia por un musical en que se entrevistaba a Dios

La radiotelevisión pública británica está habituada a recoger quejas de la audiencia en relación a sus emisiones, pero un alud de protestas -nada menos que 63.000- desató todas las alarmas en enero de 2005. El objeto de la discordia fue la emisión de un musical tan divertido como irreverente, Jerry Springer-The Opera, denostado como "ofensivo, rencoroso y una burla a los creyentes" por un grupo cristiano fundamentalista que decidió llevar su batalla a los tribunales.

La Voz Cristiana (Christian Voice) ha perdido esta semana la demanda que pretendía abrir un proceso judicial por blasfemia contra el director general de la BBC, Mark Thompson, y el productor del musical, Jonathan Thoday. Dos magistrados del Tribunal Superior de Londres concluyeron el pasado miércoles que el programa, analizado "en su contexto", no tenía intención de atacar al cristianismo, y dio por cerrado el caso. La decisión, acogida por el grueso de la prensa como una defensa de la libertad de expresión y de opinión, desestima los argumentos de los querellantes sobre "la necesidad de proteger los derechos de una nación que está construida en la fe cristiana".

El polémico musical está centrado en la figura del presentador estadounidense Jerry Springer y su peculiar programa de entrevistas, que incluía como invitados a Dios, la Virgen María, Satanás y un niño Jesús en pañales que alegaba ser "un poquito homosexual". Esta propuesta humorística de trazo grueso mostraba, entre otras perlas, al showman bailando un zapateado con miembros de la organización racista Ku Klux Klan.

Su estreno en la escena teatral del Reino Unido, en octubre de 2003, lo convirtió en un éxito inmediato, que prolongó actuaciones por teatros de todo el país hasta julio del año pasado. A esa importante acogida contribuyó la elección del actor protagonista, David Soul, conocido por la serie Starsky y Hutch, uno de los hitos televisivos de los años setenta.

Animada por la popularidad de una producción que definió como "perspicaz burla de la vida moderna", el canal BBC2 decidió emitir el musical en enero de 2005. El anuncio fue recibido con una cadena de manifestaciones, promovidas por grupos cristianos pero también por algunos ciudadanos musulmanes. Después de intentar, sin éxito, que el programa nunca saliera en antena, la Voz Cristiana organizó una campaña que incitó a sus seguidores a plantarse frente a las sedes del ente público en todo el país, entonando himnos y oraciones.

Los directivos de la cadena sufrieron agresiones verbales y decidieron recurrir a la policía cuando algunos de los miembros del equipo recibieron llamadas intimidatorias en sus domicilios.
La cadena pública respira hoy aliviada por "una victoria del sentido común que da alas a la libertad y la creatividad" -en palabras de Mark Thompson-, aunque los litigantes no han arrojado la toalla y se disponen a presentar el caso ante la Cámara de los Lores, que tendrá la última palabra como el más alto tribunal del país. El delito de blasfemia está contemplado en la legislación inglesa -con penas que van desde una multa hasta la condena a prisión- pero ningún caso de esa naturaleza ha logrado prosperar en los últimos treinta años.
El País, 8-12-07


martes 20 de noviembre de 2007

Los jesuitas silenciarán los abusos sexuales a esquimales con 50 millones de dólares

La orden de los jesuitas en EEUU pagará 50 millones de dólares a 110 esquimales que, presuntamente, sufrieron abusos a manos de miembros de la congregación, según los abogados de las víctimas, aunque la orden no confirmó hoy el pacto.

Si se materializa, se tratará de la mayor cantidad a ser abonada por una orden religiosa en el país por abusos, aunque es inferior a la pagada por diócesis como la de Los Ángeles, San Diego y Orange, en California.

El padre John Whitney, superior de la provincia de Oregón de los jesuitas, que incluye Alaska, donde se cometieron los presuntos abusos, aclaró en un comunicado que "existen aún bastantes asuntos que tienen que concluirse antes de que sea apropiado hacer un anuncio oficial sobre un acuerdo".

En cambio, los abogados de las víctimas han dado por hecho el pacto, según el cual los demandantes abandonarán sus acciones legales contra los jesuitas.

Mantendrán, sin embargo, sus demandas contra la diócesis de Fairbanks, en Alaska, que posee las iglesias en las localidades esquimales en las que trabajaron los sacerdotes, diáconos y misioneros laicos de los jesuitas.

"En algunos pueblos, es difícil encontrar un adulto que no fuera sometido a abusos sexuales"

"En algunos pueblos, es difícil encontrar un adulto que no fuera sometido a abusos sexuales por hombres que usaron la religión y el poder para violar, avergonzar y silenciar a los niños esquimales", afirmó Ken Roosa, uno de los abogados.

Roosa acusó a los jesuitas de usar Alaska como el lugar donde poder enviar a sacerdotes "con problemas".

Por su parte, Whitney señaló que las declaraciones de los abogados de las víctimas son "prematuras y perjudican el empeño por curar" las heridas.

"Las palabras apresadas y poco meditadas no ayudan a la reconciiación", añadió.

El acuerdo no obliga a la orden a reconocer que obró de forma errónea o ilegal, según Roosa, y ninguno de sus miembros afronta cargos criminales.

Los abusos presuntamente fueron cometidos entre 1961 y 1987, a manos de unos 13 o 14 hombres, dijo el abogado.

"Es difícil imaginar a menores más aislados y desamparados que los que viven en pueblos remotos de Alaska", señaló, por su parte, Barbar Dorris, de la organización "Red de Sobrevivientes de Abusos por parte de Sacerdotes".

Esos pueblos permanecían sin contacto con el exterior durante los meses de invierno.

El acuerdo más voluminoso entre la Iglesia Católica de Estados Unidos y víctimas de abusos se cerró en julio, cuando la Archidiócesis de Los Ángeles, la más grande del país, accedió a pagar 660 millones de dólares a más de 500 demandantes.

De esa cifra, 60 millones de dólares serán abonados por órdenes religiosas.

domingo 18 de noviembre de 2007

La escuela católica educará en la "compasión" a los gays

Los colegios concertados editan una guía para Ciudadanía

MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid

"Respeto, compasión y delicadeza" hacia los homosexuales. Así deben ser "acogidos", según la patronal mayoritaria de colegios católicos subvencionados, FERE. Su guía de Educación para la Ciudadanía dirigida a profesores, que se presentó ayer en Madrid, recoge uno de los puntos más polémicos y criticados por la Iglesia católica y las asociaciones que se oponen a la nueva asignatura: la homosexualidad. Para ello recurre al catecismo.

"Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza", dice parte de la cita escogida. Y agrega que "se evitará" hacia ellos "todo signo de discriminación injusta". La FERE no boicotea la asignatura de Educación para la Ciudadanía -que se imparte ya en 3º de ESO en siete comunidades y se extenderá al resto el próximo curso-, pero la adapta a la doctrina católica. O, como dice Manuel de Castro, secretario general de FERE, "lo desarrolla conforme al ideario católico". Para ello utiliza materiales como el catecismo, pastorales o escritos redactados por los papas. También resalta los contenidos comunes de la materia de Ciudadanía y la de Religión.

La patronal mayoritaria de los colegios católicos concertados recibe cada año 3.200 millones del Estado como subvención para gestionar sus 2.000 colegios. La FERE se ha caracterizado por marcar la distancia con otros sectores católicos que promueven la objeción de conciencia contra la asignatura. Ahora, edita 5.000 ejemplares de esta guía para orientar a sus profesores que costará unos 10 euros. Se trata de un manual que habla de respeto y compasión hacia los homosexuales pero recoge en sus materiales propuestos documentos de la iglesia católica que definen el matrimonio homosexual como "incongruente". "Una cosa es lo que autoriza la legislación y otra el juicio ético y moral sobre esa realidad y nuestra posición es la de la iglesia", declaró De Castro.

Para la FERE hay que orientar la asignatura de Ciudadanía hacia la "búsqueda de la verdad", aunque esta "no aparezca en los contenidos propuestos por la ley". Con esta guía quieren tranquilizar a los detractores de la materia en sus centros. "No hay nada que temer", dijo De Castro, esta materia estará "en total coherencia" con el ideario católico.

La patronal declaró que no ha recomendado ningún libro de texto en particular para esta materia. "Sólo hemos pedido que se elija con cuidado, ya que se debe adecuar al carácter del centro". La homosexualidad no es el único tema que recoge la guía. También y siempre con referencias a textos católicos, habla de la igualdad entre hombre y mujer, del "enorme poder" de los medios de comunicación -que hacen que "nadie pueda escapar" de las corrientes culturales que difunden-, la familia o la paz.

El País, 14-11-07

viernes 12 de octubre de 2007

Mas sobre el veto del ayuntamiento a la libertad de expresión

VETO AL CONCILIO ATEO DE TOLEDO.

Juan Francisco González Barón.
Asociación “Europa Laica”.
12 de octubre de 2007.

Al teclear en un buscador “noticias Toledo”, aparecen diversos artículos sobre la decisión del alcalde de la ciudad de vetar el I Concilio Ateo, organizado por la FIDA, previsto para los días 9, 10 y 11 de noviembre.

Llaman particularmente la atención los “argumentos” esgrimidos desde ABC. Y vale la pena examinar algunos:

1) “Hiere la sensibilidad de muchos toledanos.”

La celebración del Concilio Ateo está prevista en un local cerrado, al que acude como público quien lo desea.

Pero, puestos a hablar de sensibilidades, es obvio que las manifestaciones públicas del Cardenal Cañizares hieren la sensibilidad de los españoles que se divorcian y/o contraen matrimonio civil, de las madres solteras, de las parejas de hecho, de las uniones homosexuales, de quienes utilizan medios contraceptivos, de quienes interrumpen el embarazo en los casos previstos por la ley, de quienes no creen en Dios y quieren ejercer de manera positiva sus convicciones y no sólo como pura negatividad… Y, sobre todo, hieren la sensibilidad de quienes constatan que tales manifestaciones públicas del señor Cañizares (la mejor ejemplificación de lo que es la Conferencia Episcopal Española) no se hacen como la legítima expresión pública de opiniones, en condiciones de igualdad con los restantes individuos y organizaciones que forman el tejido de la sociedad civil y que, de alguna manera, intentan participar e influir en las decisiones políticas. Los señores obispos se expresan públicamente como autoridades civiles y militares, amparados por los poderes públicos, desde los organismos e instituciones del Estado (supuestamente aconfesional) que les presta todos sus medios y les paga sus sueldos.

2) Continúa el articulista de ABC con una alusión a la exposición del fotógrafo Montoya como actividad paralela al Concilio (en el mismo local cerrado al que sólo accede quien así lo desea), donde “Cristo, la Virgen María y otros importantes símbolos de la doctrina católica aparecen en actitudes procaces”.

Esto, para quienes han consagrado buena parte de sus horas de estudio a la historia de las religiones, aparece como realmente novedoso. El primer concilio, el que constituye lo que hoy es la Iglesia Católica, lo convoca el Emperador Constantino en el siglo IV. De hecho, sólo bajo el amparo del Emperador Teodosio se convierte la Iglesia en la sociedad cerrada y excluyente que es hoy en día. Es curioso que pretenda ser la propietaria exclusiva de una simbología común a todas las sectas y tendencias cristianas, condenadas desde entonces al exterminio. Entre ellas, las numerosas corrientes gnósticas (recordemos, por ejemplo, la cruzada contra los cátaros en el siglo XIII) hacen un uso fuertemente sexualizado y erotizado de figuras como la Virgen (en muchas de esas tendencias no tan virgen, ya que madre de varios hijos), María Magdalena (amante de Jesús) o San Juan (también amante de Jesús en diversas sectas gnósticas)… Si se pretende que ese patrimonio mitológico es de todos, como lo son las mitologías babilónica, egipcia, griega y romana, que han impregnado fuertemente nuestra cultura, para incluso mencionarlo en la Constitución Europea, no se entiende que se nos prive del derecho de utilizarlo como tal y de someterlo, como cualquier otro patrimonio histórico, a todo tipo de sensibilidad filosófica o artística. Es lo que hacen con toda legitimidad el señor Bassi y el señor Montoya.

3) Se habla también, según el ABC, de expresiones que insultan o agreden tratándose “de asuntos tan íntimos como cuestiones de fe”. ¿Asuntos íntimos? El articulista parece no recordar cuál es la posición de su propio periódico. Según la Iglesia Católica, siempre amparada por ABC, el laicismo pretende relegar la religión al ámbito de la conciencia individual, oponiéndose a sus manifestaciones públicas. ¿En qué quedamos? Más bien, a lo que se opone el laicismo es al monopolio de esa expresión pública por parte del señor Cañizares (otra vez como caso paradigmático).

4) En otro de los artículos sobre el tema que nos ocupa (El digital. Castilla – La Mancha), se alude a la provocación que supone haber elegido Toledo como sede del Concilio Ateo, por ser esta la ciudad del Cardenal Cañizares. Considerar una ciudad capital de una comunidad autonómica, en un supuesto Estado de derecho, como baluarte de una fe particular y de un monseñor, es un argumento que no precisa ningún tipo de comentario.

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El digital. Castilla – La Mancha.

Viernes, 12 de octubre de 2007

SAN EMETERIO CIERRA FILAS JUNTO AL ALCALDE

Fuerte polémica por el veto de García-Page al congreso ateo de Toledo.

11 de octubre de 2007. Confirmado. El Ayuntamiento socialista de Toledo no va a ceder las instalaciones del centro cívico polivalente Santa María de Benquerencia para la celebración del I Concilio Ateo, que, como adelantó EL DIGITAL, se iba a celebrar en la capital regional del 9 al 11 de noviembre, con la presencia del polémico Leo Bassi y de la exposición del extremeño José Antonio Moreno Montoya, que tanto revuelo ha provocado en la sociedad española.

La decisión ha sido confirmada este jueves por el segundo teniente de alcalde, Aurelio San Emeterio, de IU, quien ha arropado la decisión del alcalde de la capital regional, Emiliano García-Page, al explicar que la suspensión del permiso se ha tomado por entender que algunas de las actividades previstas "podían provocar malestar en la ciudad". Se refería, en concreto, a la presencia de Bassi, que el pasado año montó una fuerte polémica en Toledo, y a la exposición "Sanctorum" del citado Moreno Montoya.

Evidentemente, la celebración de este congreo ateo en Toledo no era gratuita. Los organizadores pensaron bien el lugar para reunirse y, a buen seguro, tuvieron en cuenta que la capital de Castilla-La Mancha es la sede primada y en ella reside el cardenal arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Cañizares, una de las voces más firmes de la Iglesia española en estos momentos.

San Emeterio ha explicado que el congreso en sí mismo hubiera podido celebrarse sin problemas, pero no este tipo de actividades paralelas.

La polémica está servida y tendrá eco nacional en los medios de comunicación, sobre todo por el pulso mediático de Leo Bassi y Moreno Montoya y por la presencia en la polémica, aunque de forma pasiva, del cardenal Cañizares.

La primera reacción ha sido la de los propios organizadores, que han publicado en su web un duro comunicado en el que califican de "veto" la decisión del alcalde toledano y aseguran que no van a modificar el programa ni aceptar ninguna "imposición" por parte del Ayuntamiento. En la nota se considera que la organización no se va a someter a "condiciones de ese bajo nivel" y aseguran que, por dignidad, no seguirán negociando con los interlocutores municipales.

Se critica, además, lo que se considera un chantaje y se descalifica a la religión, en defensa del laicismo como eje de la democracia. Esperan, en todo caso, que la situación pueda reconducirse y el congreso se celebre como estaba previsto.

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ABC.es TOLEDO.

12 octubre 2007.

No habrá Concilio Ateo en locales municipales: «hiere la sensibilidad»

F. M. D. / V. S.

TOLEDO. El portavoz del equipo de Gobierno municipal, Rafael Perezagua, aseguró ayer que no tiene constancia de ninguna petición «formal» de la Federación Internacional de Ateos para la celebración del I Concilio Ateo en Toledo. No obstante, añadió que «si la hubiera se rechazaría porque hiere la sensibilidad de muchos toledanos».

Y es que ayer se conoció que este colectivo tiene intención de celebrar ele congreso durante este fin de semana en Toledo, con el que sus organizadores pretenden levantar, sin duda, la polémica ya que, entre las actividades paralelas programadas, se encuentra la exposición «Sanctorum», de José Antonio Moreno Montoya, con unas fotografías que provocaron una enérgica repulsa de la iglesia católica y del Partido Popular en marzo de 2007 porque, entre ellas, Cristo, la Virgen María y otros importantes símbolos de la doctrina católica aparecen en actitudes procaces.

Pero, además, también se ha programado la actuación del polémico actor y director teatral italiano Leo Bassi, con clara intención de irritar, de nuevo, a un sector mayoritario de la sociedad toledana que ya se levantó en la última representación de este cómico. En ese momento, tanto la Junta de Comunidades como el Ayuntamiento, presidido por el popular José Manuel Molina, se desmarcaron de la representación y, finalmente, el cómico italiano tuvo que actuar en un local cedido por los sindicatos.

Por ello, Perezagua afirmó ayer que no se pueden consentir «algunas expresiones que insultan y agreden» y que no sirven para tender puentes de diálogo, y más tratándose, según dijo, «de asuntos tan íntimos como cuestiones de fe».
La actitud de IU

Menos claro fue el concejal de Vivienda y presidente de la Junta de Distrito del Polígono, Aurelio San Emeterio, pero también aseguró que el Ayuntamiento no cederá el centro cívico de Santa María de Benquerencia para la celebración de este concilio.

No obstante, Aurelio San Emeterio considera que las instituciones públicas deben estar abiertas ante cualquier iniciativa planteada desde cualquier colectivo, siempre que se respeten los cauces democráticos y constitucionales. En su opinión, «hablar de la existencia o no de Dios es normal en una sociedad democrática».

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elplural.com

12/10/2007

No cederán las instalaciones públicas donde iba a celebrarse

El Ayuntamiento de Toledo veta el I Concilio Ateo

V. VADILLO

El I Concilio Ateo que estaba previsto para los días 9, 10 y 11 de noviembre en Toledo tendrá problemas para celebrarse, puesto que el Ayuntamiento de la ciudad ha decidido no ceder a la Federación Internacional de Ateos (FIdA), organizadora del evento, las instalaciones públicas del Centro Social Polivalente donde iba a celebrarse. En un duro comunicado, los organizadores denunciaron que el alcalde ha impuesto su “veto”, aunque aseguran que el Concilio se celebrará “sea como sea”.
Noticias relacionadasEl I Concilio Ateo de Toledo va tomando consistencia I Concilio Ateo…¡En Toledo!
Las ponencias y el programa del I Concilio Ateo de Toledo ya están listas, sin embargo, desde ayer su celebración está en duda: según denunció la Federación Internacional de Ateos (FIdA), el Ayuntamiento de la ciudad ha vetado el evento y no cederá las instalaciones públicas donde se iban a celebrar los actos.

"Provocación"
Según la FIdA, el concejal de Vivienda del Ayuntamiento, Aurelio San Emeterio, miembro de IU, había acordado con la organización el lugar donde se celebraría el Concilio. Sin embargo, al reunirse con él y con el concejal de Cultura, el socialista Ángel Felpeto, el pasado día 9, fueron informados de que “de ninguna manera se iba a permitir la provocación del Concilio”, según explicó a elplural.com Francisco Miñarro, presidente de la Federación.

Negativa del alcalde católico
Tal como se recoge en el comunicado, la FIdA era consciente de las dificultades que podía poner el consistorio municipal, dado que es conocida la filiación católica del alcalde, el socialista Emiliano García-Page. Desde el grupo municipal de IU, que forma coalición con el Gobierno socialista en la ciudad, aseguraron a elplural.com que su partido apoya el Concilio y lo ve con buenos ojos. No obstante, reconocieron que el alcalde y el concejal de cultura se opusieron frontalmente al proyecto al conocer su programa y sus participantes.

Leo Bassi y Montoya
Entre los ponentes más polémicos que asistirán al Concilio se encuentra el actor Leo Bassi y el fotógrafo extremeño Juan Antonio Montoya, cuya exposición Sanctorum levantó fuertes críticas en la Iglesia hace algunos meses por mezclar sexualidad y religión. Además, está previsto que participen en el evento figuras como Gonzalo Puente Ojea, embajador en el Vaticano en los años 80 o el filósofo, sociólogo y antropólogo Víctor Alarcón.

Decisión personal del alcalde
elplural.com trató de contactar con el grupo socialista que forma el Gobierno municipal para saber los motivos de esta negativa, aunque sin éxito. Desde IU y desde la FIdA insistieron en que la no cesión de Centro Social Polivalente para la celebración del Concilio parte de una decisión personal del propio alcalde.

Se celebrará
Pese a estas dificultades, la FIdA advirtió que el Concilio sí se celebrará y recordó que las inscripciones enviadas no han perdido su vigencia. Miñarro explicó a elplural.com que el sitio de preferencia sigue siendo Toledo, donde en este momento se gestiona la cesión de algún lugar por parte de los sindicatos, aunque no descartó que los actos finalmente tengan que trasladarse a otra ciudad e incluso a otra fecha. “Sea como sea, celebraremos el Concilio. Y volveremos a hacerlo cada año, para que esta tendencia se convierta en un movimiento que vaya tomando cada vez más fuerza”, apuntó.

Insistencia
En una carta dirigida al alcalde y a los concejales de Cultura y de Vivienda, la FIdA negó que vayan a cambiar los ponentes del Concilio o las actividades vinculadas al mismo, y reiteró su petición para que se les ceda el espacio del Centro Cultural Polivalente de la ciudad.

El alcalde de Toledo veta el I concilio ateo

El pasado 9 de octubre tuvo lugar en las oficinas del Ayuntamiento de Toledo una reunión entre representantes de FIdA y el Concejal de Cultura, Ángel Felpeto Enríquez, con la presencia del 2º Teniente de Alcalde de la ciudad y Concejal de Vivienda, Aurelio San Emeterio, de la coalición Izquierda Unida.

Habíamos negociado con San Emeterio la cesión del Centro Social Polivalente, de propiedad pública, para la celebración, del 9 al 11 de noviembre de 2007, del I Concilio Ateo organizado por nuestra asociación. Tres meses antes, el Concejal de IU nos había dado su compromiso de apoyo para que Toledo albergara la primera manifestación cultural atea de estas características, confirmando así la vocación de tolerancia y de convivencia entre culturas de que esta ciudad presume. En reuniones previas, que tuvieron lugar en las oficinas de IU a finales de julio y mediados de septiembre entre Aurelio San Emeterio y varios miembros de FIdA, éste había conocido el programa, el nombre de los invitados y las actividades previstas. Por supuesto, se trató del tema de la repercusión del Concilio y del riesgo que conllevaba su convocatoria, por lo que se acordó el envío de una nota a la Delegación de Gobierno solicitando protección policial al menos para dos de los participantes, JAM Montoya y Leo Bassi, víctimas de agresiones y amenazas por parte de integristas en más de una ocasión. Indudablemente, San Emeterio conocía la filiación católica del Alcalde socialista de Toledo, Emiliano García-Page, y la posibilidad evidente de que se mostrara contrario a la celebración del Concilio, por lo que optaría, nos dijo, por llevar el asunto de forma discreta, de modo que cuando llegara a conocimiento de García-Page éste no pudiera ya reaccionar. Estaba claro que el ambiente del consistorio y la correlación de las fuerzas políticas involucradas propiciaría ciertas ventajas a IU si adoptaba este tipo de pequeñas posturas desafiantes, y por otra parte sabíamos que contábamos con la antipatía del alcalde, cuya primera intervención pública, tras las elecciones, consistió, nada menos, que en recibir solemnemente las reliquias de un santo varón.

Page advierte que Toledo ahondará más en sus tradiciones religiosas

24.06.07, ABC (ES). Emiliano García-Page pronunció ayer su primer discurso oficial como alcalde de Toledo en el Patio de Armas de la Puerta de Bisagra. Y el destino quiso que fuera, además, durante el recibimiento de las reliquias de San Ildefonso, ante el cardenal Cañizares y tres ex alcaldes de Toledo, Juan Ignacio de Mesa, Joaquín Sánchez Garrido y Agustín Conde, con representes del Ejército, de la Guardia Civil y rodeado de hermandades y cofradías de la ciudad de Toledo. Desde el principio, el nuevo equipo de gobierno de la ciudad se ha volcado con los preparativos de este acto eminentemente religioso y ofreció al Arzobispado de Toledo todas las facilidades para su realización. García-Page quiso ayer lanzar más guiños a la Iglesia y durante su discurso advirtió que «la ciudad de Toledo no va a prescindir de sus tradiciones religiosas». Al contrario, dijo que «ahondará más en ellas».

Confiamos, pues, en las virtudes negociadoras de San Emeterio, y proseguimos así con los detalles de la organización y con la estrategia de propaganda. Semanas después, advertimos un creciente desapego por parte del mismo, reticencias a la hora de concretar diversos puntos y un cierto pánico escénico incipiente. Es obvio que el Sr. García-Page, con el “ahondamiento” que le caracteriza, había sido informado del proyecto y mantenido una amable monólogo con don Aurelio. En conversación telefónica, San Emeterio nos relató la situación, diciéndonos que “lo veía muy mal”, puesto que el alcalde no estaba dispuesto a permitir en su ciudad ni la exposición fotográfica de JAM Montoya ni la actuación del “payaso” Leo Bassi. Pocos días después nos lo confirmaba, arguyendo que él tampoco conocía anteriormente las fotografías del Sanctorvm, y que le parecían “muy fuertes y provocativas”.

A la reunión con el Concejal de Cultura acudió, como Secretario de FIdA, Luis María González. Estuvieron además presentes otros miembros de la asociación, así como el propio San Emeterio. Durante la misma, que duró más de dos horas, García-Page llamó repetidamente al despacho de Ángel Felpeto, interesándose por el resultado de las negociaciones. El Concejal proponía, como condición imprescindible para la cesión de los locales (cesión no gratuita, por otra parte), que no se exhibieran las fotografías “blasfemas”. Se definió como católico practicante, y nos aseguró que ni él ni el alcalde estarían dispuestos a permitir tal “provocación”. La “provocación”, en suma, se limitaba a exponer de forma privada, tan sólo accesible para los asistentes al Concilio, unas cuantas fotografías de contenido erótico. Pero ya se sabe, el respeto a las creencias religiosas parece ser un Molok imbatible en este Estado laico, en especial cuando sus representantes políticos se inclinan tan devotamente ante obispos y cardenales a la menor ocasión.

Pero no se trataba solamente de JAM Montoya. Literalmente, Ángel Felpeto nos comunicó que “de ninguna de las formas vamos a permitir una celebración de esta índole, mientras el plantel de vuestros ponentes no sea diferente”. Tras la reunión recibimos una llamada telefónica de San Emeterio, en la que nos decía que “no hay nada que hacer”, pues minutos antes había sido llamado al despacho de García-Page, y éste le aseguró que no toleraría el Concilio ateo de ninguna de las maneras. El temor a la reacción de los votantes católicos –recordemos la presión ejercida por el obispo Cañizares durante los días de la pre-campaña, cuando convocó en Toledo un “viacrucis” de desagravio- importaba más al alcalde que cualquier argumento basado en nuestros derechos constitucionales…

Toledo. Miles de personas en los via crucis de desagravio celebrados en la diócesis

24.03.07, ABC (ES). Fueron miles las personas que en distintas parroquias de la diócesis de Toledo participaron ayer en los viacrucis convocados por el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, como sacrificio de «expiación» y «reparación» por la «situación de deterioro» de España. En Toledo, con una asistencia de más de quinientas personas, el acto fue oficiado por el arzobispo junto al obispo auxiliar de Toledo, Ángel Rubio, quien pidió a los fieles que no exhibieran carteles «porque aquí estamos para rezar», según dijo al ver uno portado por un asistente con el lema «No me avergüenzo de ser cristiano». Varios ediles del equipo de gobierno municipal se encontraban también entre los asistentes, como el vicealcalde, Lamberto García Pineda; la concejal de Urbanismo, María Paz Ruiz; el concejal de Obras y Servicios, Javier Alonso; el de Participación Ciudadana, Fernando Sanz, y el de Cultura, Fernando Cirujano. El arzobispo convocó a los vía crucis que se celebran hoy en todas las parroquias de la diócesis como «reparación ante un laicismo que no tiene ningún futuro y ante distintos hechos dolorosos». Se refirió en concreto, entre otros «hechos dolorosos», a la reciente película sobre Santa Teresa y a la publicación en 2003 de un catálogo de fotos «blasfemas» patrocinado por la Junta de Extremadura.

Las fotografías horrendas que nos humillan

25.03.07, ABC (ES). El arzobispo de Toledo y cardenal primado de España, Antonio Cañizares, dijo ayer que las «fotografías horrendas» de JAM Montoya, en las que se exhibe a figuras del cristianismo en actitudes pornográficas, «maltratan» a la Virgen, y añadió que, «cuando esto ocurre, se degrada al hombre, se rompe la convivencia y se nos humilla». Monseñor Cañizares pronunció estas palabras, en medio de un generalizado aplauso, en la Eucaristía de apertura del Año Jubilar Guadalupense, en la que se dieron cita en la Plaza Mayor, ante el monasterio gótico mudéjar, Patrimonio de la Humanidad, unos 15.000 peregrinos. La celebración, tal como anunció el obispo, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, estaba expresamente dedicada a «desagraviar» a la Virgen. Entre los presentes se encontraban además el presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el consejero de Cultura, que subvencionó al polémico fotógrafo al pagarle el catálogo que contenían las citadas fotografías. Cañizares insistió en que las fotografías de Montoya atacan «lo más entrañable, lo más preciado para nosotros» y, por ello, instó a «los extremeños y españoles» a decirle a la Virgen que «la queremos con toda nuestra alma, que es nuestra madre» y «que nadie nos la toque». No obstante, monseñor Cañizares quiso también tener un gesto con el presidente de la Junta extremeña, al bajar del altar y acercarse expresamente a él para darle la paz. Esta fue la segunda ocasión durante la Eucaristía en la que los fieles rompieron a aplaudir. Con la apertura del Año Jubilar se inicia una serie de actos religiosos y culturales hasta marzo de 2008, con los que el Gobierno extremeño quiere promocionar Guadalupe y Extremadura en el mundo. Para ello, la Junta ha consignado este año en sus presupuestos una partida de 1,5 millones de euros y ha creado un consorcio con los Ministerios de Economía y Hacienda, y Cultura, y con la Comunidad Franciscana de Guadalupe para llevar a cabo un amplio programa de actuaciones culturales.

La FIdA no ha aceptado ninguna imposición semejante. No es ese nuestro estilo de hacer política. El programa del Concilio no podía someterse a condiciones de ese bajo nivel, y nuestra dignidad nos impide seguir negociando con tales interlocutores. No hemos aceptado el chantaje de unos políticos deshonestos y ajenos a los ideales que se suponen a los partidos que representan, el PSOE e IU. Unos, por impedir el derecho de parte de la ciudadanía a reunirse sin interferencias. Otros, por la desidia de permitirlo sin más respuesta que encogerse de hombros.

La religión es una tara tradicional, de la que la cultura democrática permite, hasta cierto punto, liberarse. Seguimos embarcados en un amplio proceso de lucha política, cultural e institucional, cuyo objeto es frenar la influencia de las ideologías religiosas en el espacio público. Porque, aunque haya quien lo dude todavía, el laicismo representa un eje fundamental de la democracia, y no puede aceptarse ningún tipo de discriminación en una sociedad verdaderamente libre.

Puesto que estamos firmemente convencidos de la legalidad y de la integridad de nuestro proyecto común, os animamos a difundir este comunicado, a denunciar la actitud de nuestros representantes públicos y a contribuir al proceso de expansión de nuestras ideas. También a promocionar, desde el más profundo sentido de la solidaridad, el I Concilio Ateo de Toledo, QUE SE CELEBRARÁ, si recibe el apoyo necesario, A PESAR DE LAS ACTUALES CIRCUNSTANCIAS. Todavía no podemos asegurar el lugar definitivo, y quizá debamos plegarnos a un cambio de fechas. Pero no renunciamos al objetivo ni a los contenidos previstos.

Se comunicarán, en breve, aspectos más concretos de la nueva convocatoria. Las inscripciones ya formalizadas siguen siendo válidas, así como las que se realicen a partir de ahora. El I Concilio no se desconvoca, a pesar de todo, aunque naturalmente se trasladará de ubicación.

La FIdA agradece las muestras de apoyo recibidas.

Carta presentada hoy en el registro de entrada del Exmo. Ayuntamiento de Toledo
At. Sres.
Emiliano García-Page Sánchez, Alcalde.
Ángel Felpeto Enríquez, Concejal de Cultura.
Aurelio San Emeterio Fernández, Concejal de Vivienda.
09/10/07
Muy sres. nuestros:
En relación a la solicitud cursada el 09-11-07 en el registro de entrada municipal, referente a la petición de utilización del Centro Social Polivalente situado en la c/ Río Bullaque, 24, de Toledo (Polígono de Benquerencia), y tras las conversaciones mantenidas con fecha de hoy entre miembros de nuestra organización y el concejal de Cultura, d. Ángel Felpeto Enríquez, en presencia de otros representantes del consistorio, en concreto de d. Aurelio San Emeterio Fernández, Segundo Teniente de Alcalde y Concejal de Vivienda, deseamos manifestarles lo siguiente:
El contenido del programa del I Concilio Ateo de Toledo no puede estar sujeto a negociaciones y, por lo tanto, ninguno de sus elementos puede ser eliminado en virtud de una interpretación caprichosa de los derechos constitucionales que prima el respeto a las creencias religiosas por encima de la creación artística y de la libertad de conciencia.
No podemos aceptar, pues, la condición de no exponer en los locales del Concilio la obra gráfica de Jose Antonio Moreno Montoya incluida en la serie fotográfica Sanctorvm, tal como Vds. nos propusieron en la citada conversación, y en la cual nos dieron a entender que el alcalde, don Emiliano García-Page Sánchez, no estaría dispuesto a permitir tal “provocación”. Dado que se trata de una actividad incluida en el programa de unas jornadas que se organizan por parte de una asociación privada, y dado, además, que el lugar donde van a ser expuestas no es accesible al público ajeno al acto, no acabamos de comprender dónde está esa “provocación”.
Por lo tanto, se solicita de los responsables municipales permiso para la utilización por parte de la Asociación FIdA del espacio público denominado “Centro Social Polivalente”, espacio del que se nos había dado compromiso verbal, dando por sentado que no existirá injerencia ni exigencia alguna procedente de los cargos políticos encargados de la gestión del local en cuanto a la modificación del programa de ponencias, exposiciones o actividades.
En el caso de que prefieran seguir adelante con el veto a cualquiera de las actividades previstas o de las personalidades participantes, les rogamos nos lo hagan saber en el más breve plazo posible, a fin de poder encontrar otras alternativas posibles.
Atentamente,
Federación Internacional de Ateos (FIdA)
Junta Directiva

Alumnos universitarios acusan al Opus de quedarse "sus librerías"

PATRICIA ORTEGA DOLZ - Madrid - 10/10/2007

Los foros de las facultades de Psicología y Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) están que arden. El debate más acalorado se mantiene en la web del foro Alasbarricadas. Pero las protestas fueron más allá de la red la semana pasada. Decenas de estudiantes se manifestaron en la Facultad de Psicología, ubicada en el campus de Somosaguas. La razón puede sorprender a muchos: tres librerías.
"El Opus Dei se está apoderando de nuestras librerías", escriben en el foro; "sin previo aviso han decidido que la librería de nuestra facultad, Paradox, cierre, y han abierto otra: Delsa-Troa, ligada al Opus Dei y cuyo libro del mes es una biografía de Benedicto XVI. Queremos una librería plural, donde podamos encontrar libros de teoría de la evolución, feminismo u homosexualidad", escribe otro forero.

El Opus Dei asegura no estar vinculado a la librería en cuestión: "Puede haber alguien en esa empresa que pertenezca a nuestra organización, pero lo desconocemos", declaró un portavoz. Sin embargo, es la librería de referencia en la web de la Universidad de Navarra, propiedad del Opus. Y Mayte Castillo, responsable de comunicación de librerías Troa, aclara: "No pertenecemos al Opus, pero nuestra filosofía es mantener los valores del humanismo cristiano". Castillo asegura, en todo caso, que fueron las propias facultades las que se pusieron en contacto con ellos para sugerirles que se presentaran al concurso de las concesiones "porque había quejas sobre las librerías", dice.

Tanto la librería Visor, que lleva 10 años renovando sucesivos contratos en la Facultad de Filosofía, como Paradox, que llevaba 15 en la misma situación en Psicología, están terminando de recoger sus libros. Pero no sin el ruido de una gran polémica estudiantil, a la que se han sumado profesores. El propio rector, Carlos Berzosa, manifestó a este periódico su "gran disgusto" respecto al tema.

El caso, y lo más paradójico de este asunto, es que si los usuarios del servicio son alumnos y profesores de las facultades, lo tienen bien claro, frente a la postura adoptada por las distintas facultades y ejecutada por el departamento correspondiente del rectorado. El pasado 25 de octubre, varios profesores de la Facultad de Psicología presentaron en el registro de su facultad y en el registro del rectorado una carta con 1.000 firmas de estudiantes, profesores y personal administrativo. "Los abajo firmantes hemos recibido con sorpresa la mala noticia del cambio de adjudicación de la librería de nuestra facultad a la empresa Delsa-Troa", reza el escrito. "Queremos expresar a los libreros de Paradox nuestro agradecimiento por todos estos años. Nos dirigimos al decano y al rector para que se revoque lo antes posible la resolución de la sección de contratación [departamento del rectorado al que llegan los informes de las comisiones técnicas de las facultades para que resuelvan]", concluye, y añade la retahíla de firmas.

Los foros han seguido haciendo convocatorias, como la asamblea informativa que se celebrará mañana en el salón de actos de Psicología, a las 14.00.

Entretanto, José Javier Lasa, dueño de Paradox, y Jesús Visor, propietario de la librería que lleva su apellido, recogen sus libros, puesto que con fecha de 31 de julio de 2007 el rectorado resolvió proceder a la adjudicación de la librería de la facultad a la librería Delsa para el periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 2007 y el 31 de agosto de 2008. Pero no son pocos los que entienden estos cambios como la manera en que el fantasma del Opus recorre la Complutense.

Un baremo controvertido

Según distintas fuentes universitarias, las concesiones de los servicios de las librerías salen a concurso público cada uno o dos años a petición de las facultades, que son las que las regulan y controlan. Es una comisión técnica, dependiente del decanato de cada facultad, la que valora las ofertas a concurso. En este caso, según explican el rector, Carlos Berzosa, y los propietarios de las librerías desplazadas, dicha comisión puntuó mejor la oferta de la empresa Delsa-Troa. Ni Berzosa ni José Javier Lasa, dueño de la librería Paradox, conocen el baremo usado para la valoración. Ambos aseguraron que la nueva librería ofertó 1.000 euros más (16.000 en total) por el "alquiler" y fue valorada con 32 puntos, frente a los 27 que le dieron a Paradox. "Yo siempre he defendido que lo que importa es la calidad del servicio que se ofrece a los alumnos y no quien da más dinero", aseguró Berzosa.

Según uno de los decanos afectados, Carlos Gallego López (Psicología), "se trata de una valoración realizada por un comité técnico -formado por la secretaria, el director y el gerente de la facultad- que tiene en cuenta cosas como los descuentos en los libros y han decidido que el informe que presentaba la nueva librería era mejor que el de Paradox, que hasta ahora no había tenido que competir con ninguna otra".

sábado 6 de octubre de 2007

El 'hiyab' no está prohibido ni expresamente permitido

M. C. B. - Madrid - 03/10/2007

La legislación estatal no prohíbe a los alumnos llevar símbolos religiosos. Pero tampoco lo permite específicamente. No hay regulación. Y es cada centro -a través de los consejos escolares- el encargado de dictar las normas de régimen interno que mantengan el orden en las aulas. Y de decidir si se permite a las alumnas llevar velos y pañuelos. Pero, cuando una niña deja de ir a la escuela porque su centro ha decidido que no puede ir a clase con el hiyab (pañuelo que cubre la cabeza y el cuello pero deja visible la cara), las comunidades autónomas -que son las que tienen las competencias en materia educativa- son las que acaban interviniendo. Y lo suelen tener claro: debe prevalecer el derecho fundamental a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución y las niñas deben ser escolarizadas.

Por el momento, y según declara un portavoz del Ministerio de Educación, el Gobierno no tiene intención de elaborar una normativa sobre esta materia tal y como ocurre en países como Francia, donde una ley de 2004 prohíbe cualquier símbolo religioso en las escuelas públicas. Tampoco lo van a permitir expresamente.

El caso de Girona no es único en España. En 2002 se desató una polémica en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) cuando los padres de una niña recién llegada de Marruecos, Fátima, tuvieron un conflicto con un colegio concertado, católico, que no permitía a la niña asistir a clase con el pañuelo. Se intentó escolarizar a Fátima en un instituto público, pero se planteó el mismo problema. Como ha ocurrido con la niña de Girona, también en esa ocasión la comunidad autónoma zanjó el asunto. La Consejería de Educación de Madrid obligó al centro público a escolarizar a la menor "sin condiciones". Esto es, con el pañuelo.

Se han producido también algunos conflictos por las clases de gimnasia. Cuando las alumnas (o sus padres) se han negado a hacer educación física por la ropa deportiva que debían llevar. Por lo general, en estos casos se ha logrado, a través de la mediación con los padres, que las alumnas acaben asistiendo a la asignatura como una más.

Años de debate sobre el velo en Europa

J. M. M. F. / J. G. - París / Berlín - 03/10/2007

Toda Europa lleva años debatiendo si se debe o no admitir el velo en las escuelas. Y las respuestas no son unánimes. Mientras en Francia una ley articulada en la tradición del Estado laico francés ha llevado a prohibir cualquier símbolo religioso en la escuela pública, Alemania permite el velo y Reino Unido ha dejado el tema en manos de cada colegio.

- Francia. El 15 de marzo de 2004 entraba en vigor una ley que prohibía el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país. En la vuelta a clase de septiembre de 2004 las autoridades académicas denunciaron un total de 639 casos de alumnos que desafiaban el texto legal. De estos, 550 "se solucionaron por el diálogo", según el informe oficial, lo que significa que finalmente los alumnos y sus familias aceptaron las reglas, y 89 alumnos prefirieron dejar la escuela. Sin embargo, un año más tarde sólo se produjo un caso. En septiembre de 2006 fueron cuatro los alumnos que se presentaron en la escuela desafiando la ley, pero no eran musulmanes, se trataba de cuatro sijs que llevaban turbante. Paralelamente, las comunidades musulmanas han empezado a abrir sus propios centros educativos privados. El Liceo Averroes de Lille, ya existía previamente, el año pasado se inauguró otro en Lyón. Se trata de centros concertados que reciben fondos públicos; un sistema similar al español.

- Reino Unido. Londres decidió el pasado marzo dejar libertad a las escuelas para prohibir o no el velo que cubre la cara. Los símbolos religiosos no están prohibidos por ley y las directrices sobre uniformes escolares dejaron en manos de la dirección de cada centro la posibilidad de restringir su uso. Estas directrices se hacían eco de dos sentencias judiciales del año pasado que justificaban la restricción de las libertades individuales del alumnado a la hora de expresar públicamente su religión para preservar los derechos de terceros. En la práctica, las escuelas sólo prohíben utilizar el velo musulmán cuando éste tapa el rostro de manera que sólo se vean los ojos. El año pasado se generó una gran polémica nacional cuando la que decidió llevar el niqab (un velo completo) fue una profesora. La escuela la suspendió y ganó el caso ante los tribunales.

- Alemania. Las leyes no prohíben a las alumnas de escuelas públicas el uso del pañuelo islámico. Otra cosa son las profesoras. La discusión comenzó en Alemania en 1998, cuando una aspirante no obtuvo trabajo por no renunciar al pañuelo islámico. La ministra de educación del Estado federado de Baden-Württemberg forzó su exclusión de la enseñanza pública. El tribunal constitucional dio en 2003 la razón a la mujer, aduciendo que no había justificación legal para su exclusión. Siguieron a aquella sentencia varias leyes antipañuelo. Dado que las competencias sobre educación en Alemania corresponden a los Estados federados, el mapa del país es un mosaico de regulaciones diversas.

jueves 27 de septiembre de 2007

Un arzobispo acusa a Europa de infectar condones con el virus del sida

Francisco Chimoio, Arzobismo de Maputo (Mozambique), ha asegurado que algunos preservativos que llegan a África están contaminados con el virus del sida, así como también muchos antirretrovirales que se administran para combatir la enfermedad.

Según recoge la BBC, el representante del Vaticano ha asegurado que esto es así para "acabar rápidamente con los africanos". En su opinión, la mejor manera de evitar el contagio del sida (algo que sucede a 500 mozambiqueños cada día) es la fidelidad y la abstinencia sexual.

Concretamente aseguró que la lucha contra el sida se traduce en "matrimonio, fidelidad a tu esposa y que la gente joven se abstenga de tener relaciones sexuales".

"Los condones no son seguros porque sé que hay dos países en Europa que los han contagiado de forma intencionada", dijo sin indicar el nombre de los países. "Quie­ren colonizarnos, y lo conseguirán en unos siglos si no somos cuidadosos".

Las reacciones a estas declaraciones no se han hecho esperar: "Los condones son una de las mejores formas para protegernos contra el sida", indicó Gabe Judas al medio británico.

Chimoio, que fue nombrado el 22 febrero de 2003 por el Papa Juan Pablo II, tam­bién ha tenido otras iniciativas polémicas, como la introducción del pago del diezmo este verano en uno de los países más pobres del mundo; este pago se hace extensivo a todos los fieles, es decir, casi uno de cada cuatro mozambiqueños.

20 minutos, 27-9-07

jueves 20 de septiembre de 2007

Católicos por narices.

Las diócesis de Valencia y Madrid han rechazado, según la Agencia Española de Protección de Datos, el 100% de las peticiones de apostasía que se han tramitado a través de dicha agencia.

El procedimiento habitual a la hora de solicitar la apostasía —negación de la fe cristiana— pasa por solicitar a la diócesis correspondiente que elimine de su base de datos la información personal del 'ex cristiano'.

Si deniegan la solicitud, aún queda la posibilidad de recurrir a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Pero, ¿y si también a ella se lo rechazan?

En esta tesitura se encuentran 79 solicitudes enviadas a las sedes de ValenciaMadrid —12— . Las diócesis de estas dos ciudades han vetado el 100% de las solicitudes de apostasía tramitadas, ya como segunda opción, a través de la AEPD. —67 peticiones— y

Según la agencia, la Iglesia alega acuerdos concretados entre el Estado y la Santa Sede en 1979 y el carácter histórico de los datos que tienen en su poder para negarse a conceder la apostasía a quienes la piden.

Frente a esta situación, la Agencia de Protección de Datos ha pedido a las diócesis una anotación al margen en los libros de registros eclesiásticos en la que se especifique que la persona interesada no quiere pertenecer a la Iglesia. Las sedes sin embargo no lo han cumplido.

Memoria anual

La AEPD ha ofrecido también datos relacionados con otras reclamaciones. Este año se han tramitado un 11% más que las efectuadas el año pasado —1.282 casos— , lo que ha supuesto un aumento de las sanciones de un 12% respecto a 2006. Estas sanciones han supuesto a las empresas 24 millones de euros, frente a los 21 recaudados el pasado ejercicio.

Las infracciones recurridas más frecuentes son la inclusión ilegal de abonados como deudores en los ficheros de morosidad y la recogida de datos personales de forma engañosa para contratar otros servicios de los contratados por el cliente.

domingo 16 de septiembre de 2007

Ahora importa más marcar la X de la Iglesia en la Renta

El obispo de Ciudad Real y responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia de la Conferencia Episcopal, Antonio Algora, adelantó a EL DÍA la campaña que se difundirá en España para que los contribuyentes conozcan el nuevo modelo de financiación, que elimina la asignación del Estado.

DORY MERINO, Tenerife

El obispo de Ciudad Real y responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio Algora Hernando, adelantó a EL DÍA la campaña que se difundirá en nuestro país para que los ciudadanos conozcan el nuevo modelo de financiación de la Iglesia, que elimina la asignación presupuestaria por parte del Estado y recalcó que, a partir de ahora, "importa mucho más marcar la X en la declaración de la Renta".

Así lo manifestó monseñor Algora, que se encuentra en Tenerife por ser el predicador del Quinario del Cristo de La Laguna. Entre las novedades que relató el prelado, destaca que la campaña informativa surge a raíz del cambio en el modelo de financiación de la Iglesia en España, que queda exclusivamente en manos de los fieles y simpatizantes. Ahora se destinará a la Iglesia el 0,7% del IRPF (impuesto sobre la renta de las personas físicas). Es decir, el Estado dará 70 céntimos de cada cien euros que se paguen a Hacienda si se marca la X. Algora recalcó que al marcar la casilla, el contribuyente no tiene que pagar más, sino que el Estado lo saca de los impuestos.

Con la campaña, según manifestó Algora, se busca informar a la población de que poner la X "no cuesta nada al contribuyente". Dijo que la recaudación que obtiene la Iglesia de la Renta rondaba el 20% de los costes de las actividades que realiza.

Desaparecen exenciones

El nuevo modelo de financiación también elimina la dotación presupuestaria del Estado y desaparece la exención del IVA y del IGIC para los objetos de culto. El prelado aclaró que es compatible marcar la casilla de la Iglesia y la de otras actividades sociales.
Indicó que hasta ahora, el 35% de los contribuyentes marcan la casilla de la Iglesia, pero, en su opinión, se prevé un aumento. Señaló que en España son 12 millones de personas las que practican la religión católica de forma permanente.

Además, el obispo precisó que la modificación conlleva que la Iglesia tiene la obligación de justificar en qué invierte el dinero. Este es el objetivo de la campaña informativa que se desarrollará, tanto en la Diócesis Nivariense, como en el resto de las del país, para que los ciudadanos conozcan las actividades que lleva a cabo la Iglesia, "muchas más que celebrar bodas y bautizos", indicó.

Por ejemplo, algo que no conocen en profundidad los ciudadanos es la tarea asistencial que desarrolla la Iglesia, que supone un "ahorro" de costes para el Estado de "varios miles de millones de euros". Explicó que su departamento desea transmitir a los ciudadanos cómo redunda en el bien de la sociedad la tarea entregada de los cristianos, "basada en el amor gratuito, como enseñó Jesucristo, modelo de la caridad, que es entregar la vida a los semejantes".

Algora, también vocal de la Comisión Episcopal del Apostolado Seglar y responsable de Pastoral Obrera, que lleva como lema episcopal "Pro eis", cuya traducción podría ser "consagrar la vida en favor de los demás", manifestó que dedica gran parte de su tiempo al ámbito de la doctrina social del trabajador, "porque me preocupa que se cumplan los derechos del mundo laboral en esta sociedad", afirmó.

miércoles 29 de agosto de 2007

El templo de los "mártires del 36

El Fòrum per la Memòria del País Valencià ha puesto en marcha una iniciativa para enviar cartas de protesta al arzobispo valenciano, Agustín García Gasco, en contra de su decisión de construir en terrenos públicos de la ciudad un “macrosantuario” en memoria de los llamados “mártires de 1936”. La asociación considera que este templo dedicado los religiosos muertos durante la guerra civil es una “grave afrenta” para las “víctimas del franquismo y sus familias” y para “la sociedad democrática en general”.

Desde que en mayo de 2006 el arzobispo de Valencia inició los trámites para construir un templo que rindiese homenaje a los “beatos mártires” de la guerra civil, las protestas del Fòrum per la Memòria del País Valencià han sido constantes. Su última iniciativa consiste en remitir cartas al Arzobispado exigiendo la “paralización inmediata de los trabajos del macrosantuario y la devolución a la ciudad de los terrenos donados por el Ayuntamiento de Valencia” para ese fin.

"Industria de la represión"
En su página web puede leerse una carta-manifesto (cat-cas) que sirve de modelo y que denuncia que “la Iglesia católica, una vez finalizada la guerra, creó junto con los militares golpistas toda una industria de la represión que afectó a todos los sectores indefensos de la población”, además de poner “al servicio de la maquinaria represora sus edificios para ser habilitados como cárceles, y creando ex profeso órdenes religiosas de hombres y mujeres para ejercer de carceleros”.
La Iglesia, "aliada" del golpe
Además, el texto advierte que “no pueden considerarse ‘inocentes’ a miembros de una organización que, como la Iglesia católica, se alió entre otros con Hitler y el fascismo italiano de Mussolini para ejecutar un golpe de estado criminal contra el gobierno legítimo de la II República, constituido tras unas elecciones libres y democráticas”.
"Para desviar la atención"
El Fòrum per la Memòria entiende que el santuario de García Gasco “se construye para desviar la atención del inmenso horror que fue la represión del franquismo en Valencia”, y denuncia que “tras 30 años de democracia, las víctimas del franquismo” no hayan sido “rehabilitadas, ni juzgados los responsables”.
"70 años de honores"
Por el contrario, tras 70 años de honores y reconocimientos, los religiosos que apoyaron el golpe de estado han llegado incluso a ser canonizados pro el Estado Vaticano en una clara apología del fascismo y del golpismo”, lamenta la organización.
Formulario
En la propia web del Fòrum hay acceso a un formulario para enviar la carta modelo al Arzobispado de Valencia reivindicando que se paralice la construcción del templo, cuya primera fase se concluyó a finales de junio pasado.

miércoles 22 de agosto de 2007

Solidaridad vaticana

Leo en la prensa que el Vaticano ha donado 200.000 € a las victimas del terremoto de Perú. Bien, no es mala cifra, es un signo de alabar.

También leo en la prensa que La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica que gestiona las donaciones del gobierno italiano a la Iglesia ha tenido un rendimiento en el ultimo año de 2,5M€. Cambien leo que el Governonato del vaticano ha tenido un rendimiento neto de 22 M€ y el IOR (Instituto para las Obras de Religión ) su rendimiento fue de 228 M€

La suma del rendimiento de la APSA y el Governonato y el IOR suman 252,5 M€.

Se me ha ocurrido dividir esta cifra entre los meses del año y valorar cuanto tendría que pagar yo en proporción a mis ingresos para igualarme a la “solidaridad” del vaticano,
Intentare pagar mi cuota de 1,19 €, como no soy muy tacaño a ver si mando 2 €

viernes 17 de agosto de 2007

Lamentablemente acudí en días pasados a darle el ultimo adiós a un amigo. Pepe, republicano convencido, laico sin ninguna duda y a veces, hasta anticlerical, fue entregado al fuego en el crematorio municipal de valencia.

El crematorio, insisto municipal, esta configurado como laico, tiene un pequeño altar y un cajón donde s e guarda simbología religiosa de varias confesiones. De este modo, los familiares puede elegir bajo que confesión o advocación pueden despedir a sus finados.

Lo triste es que aun así, en la puerta del local hay un cartel en valenciano que pones “Capella” (Capilla):

Capilla.
(Del lat. *cappella, dim. de cappa, capa).
1. f. Edificio contiguo a una iglesia o parte integrante de ella, con altar y advocación particular.
2. f. Oratorio privado.
3. f. Oratorio portátil de los regimientos y otros cuerpos militares.

Además, justo en la parte superior por donde el féretro desaparece de la vista de los asistentes, hay una vidriera, superpuesta que no perteneciente a la obra civil, con la imagen de la virgen de los desamparados.

Yo me pregunto ¿Tanto cuesta hacer un espacio totalmente laico común para ese momento tan intimo?, No le niego a nadie que pueda decorar el local para cualquier culto, pero ¿Por qué se nos despoja del derecho de dar el ultimo adiós a nuestros parientes y amigos sin simbología religiosa?

Desde aquí, pido a los poderes públicos y a los responsables del ayuntamiento y del cementerio de Valencia que pongan los medios para eliminar estas dos injerencias religiosas.

No solo en España

La lucha por el laicismo no es algo que se termine el día que tengamos un estado laico. Tomemos nota de los que esta pasando en México, un país con una tradición laica de 130 años y que esta viendo como la iglesia católica esta impulsando reformas para destruir el laicismo, además la jerarquía católica pretende que el Estado le brinde recursos mediante un nuevo impuesto al pueblo.

Los puntos en los que esta presionando no son, como cabria de esperar de la teoría religiosa, sobre bienestar de los ciudadanos o sobre el establecimiento de un reino de paz y concordia, en realidad los puntos que esta presionado la iglesia son los mismos puntos que presionan en el resto del mundo que son;

La educación: la iglesia quiere estar presente en la educación y adoctrinamiento de los niños, no solo en la asignatura de religión (en algunos países voluntaria), si no participar en los claustros de profesores y “copar”, todas las actividades extraescolares.

Injerencia: desean estar en las decisiones publicas, tener un trato de favor en la relación con el estado, sin haber sido electos democráticamente.

Capellanías: Tener un trato de favor a través de capellanías, que les da derecho de injerencia en ejército, hospitales etc.

Dinero: Sobre todo dinero, cobrar de los impuestos, no pagar otros impuestos, cobrar, no pagar, ganar dinero 300.000.000 de € anuales solo en España

miércoles 1 de agosto de 2007

El peor enemigo del hombre es «el laicismo radical»

EFE

TOLEDO. El cardenal primado de España y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, dijo ayer en la misa oficiada en la catedral que «el peor enemigo del hombre es, sin duda ninguna, ese laicismo radical que hace que Dios no cuente». Cañizares afirmó que sin ésta «no habrá renovación de la Iglesia» ni «renovación de nuestro mundo».


Aseguró que «el futuro de los hombres está en la oración» y atribuyó «esta flojera, esta debilidad de nuestro cristianismo» a que «no oramos porque creemos que todo depende de nosotros, porque nos creemos creadores y artífices únicos y exclusivos de nuestra historia». Añadió que «vivimos unos momentos en que estamos ante tales necesidades que es preciso orar más, orar mucho».

lunes 16 de julio de 2007

Un bello poema

Llegaron los sarracenos...
y nos molieron a palos.
¡Que dios ayuda a los malos
cuando son más que los buenos!

domingo 1 de julio de 2007

Educación para la ciudadania

Por Jose Cobos Ruiz de Andana (Catedratico), publicado en Diario de Cordoba.

Se vuelve a suscitar el debate por un tema que roza la moral, entre quienes defienden los contenidos de Educación para la Ciudadanía y otros grupos, a los que se le suman numerosos obispos, quienes sí ven en la medida del Gobierno un intento de adoctrinamiento izquierdista. Existen colectivos y pastores diocesanos, entre los que incluyo al titular de la silla de Osio, desde los que se suscita a las familias para que defiendan sus convicciones morales frente al Estado, el cual estaría intentando vulnerar sus derechos. Por lo que he leído al hacerse escuchar como pastor, monseñor Asenjo Peregrina suscribe el juicio global de la CEE. Y ello se ve cuando viene a afirmar que "Esta Educación para la Ciudadanía... es inaceptable en la forma y en el fondo: en la forma porque impone legalmente a todos una antropología que solo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona". Por ello, a su juicio, "los padres harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos".

Muy beligerantes me resultan sus palabras que, como las de otros, parecen incitar a la objeción sin dejar en su argumentario espacio alguno para un amplio margen ético que pudiera ser compartido por los afectados. Desde mi posición cívica, sí quisiera recordarle a nuestro obispo y a otros más que como él así piensan que no creo que se pueda poner en cuestión el derecho que le asiste al Estado a la hora de hacer propuestas para formar a buenos ciudadanos. Entre otras razones, porque la nueva asignatura tiene como objetivo el pleno desarrollo de la personalidad del escolar, en referencia a principios de convivencia, derechos y libertades fundamentales. Un objetivo loable que bien habría que velar para que fuera asumible por todos, sea cual fuere su ideario o proyecto educativo, dentro de nuestra propia Carta Magna. Por ello, ya son muchos los colegios de la FERE que no ven problema para impartir la nueva materia propuesta para el próximo curso escolar. No son pocos a quienes les gustaría ver una Iglesia más abierta al diálogo, en lugar de observar cómo nos riñen de forma permanente a propios y extraños, cuando de lo que se trata es de dar respuesta a los problemas del mundo actual.

Estoy convencido de que si algunos de los que se oponen a esta materia hubieran leído los contenidos de los textos editados seguro que no hubieran podido negarse a que se impartieran. Entre otras cosas, porque entenderían que la escuela sí tiene la obligación de educar en todo cuanto la sociedad les demanda. ¿Quién ha dicho que en ella no se puede ni se debería formar la conciencia moral? Como afirmara José Antonio Marina , existe un campo para la moral privada y otro también para la social. Y de ello es de lo que se trata ahora, de dar principios ético cívicos basados en los propios derechos humanos, por cierto aún no ratificados por la Iglesia desde su promulgación. Ya antes de que aparecieran los temarios, los jerarcas católicos venían mostrando su oposición, por ver una forma más de limitar la enseñanza de la Religión. Y nada está más lejos de la realidad, como se viene demostrando con los hechos. El planteamiento de la asignatura es de pura ética, que habría de valer para las morales de las diferentes confesiones. Tal vez, por ello, existan obispos que no han podido ser tan rotundos en sus planteamientos, habiéndose posicionado a favor de esta nueva materia. Porque, como se defiende desde la Coordinadora de Comunidades Cristianas Populares, los contenidos son válidos para todos y en modo alguno son "contrarios a la fe cristiana que muchos de los que hacemos esta reflexión profesamos". Conviene apelar a la convicción de cada uno. Creo que la objeción de conciencia, a la que se nos invita desde determinados sectores de padres y del episcopado, lo único que acarreará serán más problemas para los propios educandos. El Estado no es ningún formador de conciencias como dicen los mitrados, pero en los tiempos que corren, con multitud de culturas y creencias varias o no, bien hace en hacer frente a la diversidad enseñando una educación en valores, basada en los derechos humanos, igual para todos, tal y como se nos recomienda desde la UE. Hoy no resulta posible hablar de problemas sin tener en cuenta la educación y los valores que se vienen imponiendo en el orden internacional. Sólo conectando unas y otras dudas, seremos capaces de ver la luz en este asunto y así poder evitar el deterioro de la convivencia que ya se viene produciendo en otros lugares de nuestro entorno. Hay que apoyar, como afirma García Santesmases , la tolerancia, la libertad de conciencia, la autonomía moral y cuantos valores ilustrados tanto dieran a nuestra sociedad. La Iglesia de siempre se reservó para sí la tarea de imponer su propio criterio moral, como el único posible que responde a la verdad. Por ello, desea ahora aparecer como depositaria exclusiva de la moral, volviendo a plantear que la cultura laicista está cultura y socialmente agotada. Y, sinceramente, nada se halla ahora más lejos de la realidad.

Ley de Memoria: adecuatio aut dissolutio, Sres. obispos

Ley de Memoria: adecuatio aut dissolutio, Sres. obispos

por ELISA SERNA

La política de confrontación galopante contra el Gobierno de España de la asociación de creyentes ICAR, Iglesia Católica Apostólica Romana, está llevando al esperpento a sus portavoces de la Conferencia Episcopal, ante los ojos de las iglesias católicas europeas y el resto de las religiones que conviven en paz en nuestro país. Su incapacidad demostrada de adecuación al sistema de libertades y a las aspiraciones y nuevos derechos de la ciudadanía, podrían ser la causa primera del proceso de su disolución paulatina.

La inadecuación social que la asociación ICAR viene exhibiendo estos días, en forma de llamamientos a la objeción, es una muestra de las carencias que, desde el punto de vista del amor fraterno, viene arrastrando la Iglesia desde los años treinta del siglo pasado, en que solo se compadeció de la mitad de la población española, cuyos crímenes de lesa humanidad conoce y , a día de hoy, siguen en la Impunidad. Esa demostrada falta de caridad global, diríamos hoy, universal, la arrastran hasta nuestros días, sin que hayan editado la más mínima autocrítica, cuanto menos de la condena del Genocidio de post-guerra contra los prisioneros republicanos, ciento noventa y dos mil seiscientos cuarenta y ocho seres humanos, documentados por el Ex-Fiscal anticorrupción, D. Carlos Jiménez Villarejo.

Voces muy autorizadas, como las del psiquiatra Carlos Castilla del Pino, el filosofo Fernando Savater, el jesuita Castillo, Jon Sobrino, o los sacerdotes partidarios de la teología de la liberación, de El Salvador o de la Iglesia de San Carlos Borromeo de Vallecas han sugerido a la asociación de creyentes ICAR el desarrollo inapelable de esa autocrítica pública, sin la cual podría ser que la ICAR se quedara fuera del juego limpio que la ciudadanía exige y las leyes obligan.

La mediación de la Iglesia Católica Apostólica y Romana ante el Partido Popular, a los que tradicionalmente forma y educa, para adecuarse -como buenos cristianos- al estudio respetuoso del articulado de la Ley de Memoria, que emana de la ciudadanía representada en el Congreso de los Diputados, sería el trascendental servicio que podría situar de nuevo a la Iglesia como la gran pacificadora, la protagonista de ese recapacitar de la derecha española que les haría mejores y mas constructivos para la democracia.

Debería la Iglesia tirar la primera piedra, adelantarse a los partidos y provocar el inicio del fin de la entropía, de la justicia pendiente, de la corrupción inmobiliaria, que según el sociólogo Vidal-Beneyto enturbia la democracia española.

Pero a la Iglesia le queda poco, muy poco tiempo, para reaccionar en positivo, para desarrollar sus trabajos diplomáticos: la Excma Sra. Vicepresidenta del Gobierno de España, Maria Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado que se propone presentar su ponencia en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, a mediados de la semana que entra, Sres. Obispos, si bien eso son siglos, en la era de Internet. ¿Saldrá la Iglesia en defensa de los derechos, en esta ocasión? Si así fuera estaríamos verdaderamente en presencia de un milagro de la caridad cristiana.

lunes 18 de junio de 2007

Tecnicos de hacienda insistiendo en marcar la X a la Iglesia Catolica

http://www.hoyinversion.com/declaracion-renta/Reportajes/iglesia-todos_200705031656.html

Enlace original,no sea que se piense que estoy loco.

..//..

Asimismo, señaló que también este año los técnicos insistirán en que los contribuyentes no se olviden de señalar la casilla de la Iglesia y que en los impresos que se queda el interesado quedará marcada la asignación que haya consignado.

Opinion:

¿¿Los tecnicos de hacienda insistiendo en que no se olviden en marcar la casilla de la iglesia?Manda huevos: los curas llegan a un acuerdo con el Ministerio deHacienda para que se la publicidad en su página web, y para que lostécnicos INSISTAN en que los contribuyentes rellenen la casilla de laIglesia. ¿será esto posible? ¿Alguien ha hecho la declaración enhacienda y le han INSISTIDO, o meramente sugerido que rellena lacasilla de la iglesia? Sería para denunciarlo.

sábado 16 de junio de 2007

Si, si, en el siglo XXI

Arzobispo recomendando votar a:

  • Comunión tradicionalista católica
  • Alternativa Española
  • Tercio Católico de accion politica
  • Falange española y de las JONS

Seguir el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=D4n6pRmZxGw

Estadistica Magica de creencias

Estadística mágica de creencias

JOSEP MARIA ESPINÀS


Un informe del instituto World Christian Database (EEUU) hace saber que, por primera vez, el número de musulmanes en el mundo ha superado al de católicos. Y no es que ambas religiones hayan crecido en fieles: durante los últimos 20 años, los creyentes musulmanes han pasado del 13% al 20% de la población, mientras que la cifra de los católicos ha disminuido. Si no se tienen en cuenta las otras confesiones cristianas.

Yo me quedo bastante desconcertado ante estas cifras, porque, sencillamente, no puedo imaginarme cómo se obtienen. Me pregunto, por ejemplo, si entre los 1.115 millones de católicos se encuentran los catalanes, por citar el ámbito que conozco mejor.Quiero decir: ¿se les incluye a todos, en bloque? ¿Se ha hecho lo mismo con los habitantes de los distintos países con tradición católica? Ni a mí ni a los vecinos de la escalera, ni a ninguno de mis parientes y amigos, nadie les ha preguntado nada, que yo sepa. O sea que debo creer que, solo por el hecho de haber nacido aquí se les contabiliza como católicos, del mismo modo que son fieles musulmanes todos los habitantes de los países musulmanes.Si fuera así, como parece, el informe no es serio.

Debo pensar que el resumen de prensa es demasiado sintético y por eso difunde una información que no se entiende. Porque sería tan absurdo que se consideraran católicos todos los que no practican, como considerar inscritos en una asociación a los socios que se han dado de baja. Lo que me parece interesante saber es cuántos ciudadanos en Catalunya, en España, en Europa no han sido bautizados, y cuántos de los que fueron bautizados han dejado de creer en las verdades de la Iglesia, una condición indispensable para definirse como católico. Y lo mismo debería tenerse en cuenta en el caso de los budistas, musulmanes, ortodoxos...

El informe dice que hay 772 millones de personas que no practican ninguna religión. ¿Quién se lo ha dicho? Si hablan del mundo, seguro que no se han olvidado de África. ¿Cómo van a contabilizarse a los que siguen practicando algunas de las ancestrales religiones africanas? ¿O quizá, sospecho, no se consideran religiones?

El Vaticano ha manifestado su desconfianza ante estos datos. Es natural: no son favorables a la Iglesia. Yo tampoco me los creo, pero por otra razón: ¿puede hacerse una estadística de creencias religiosas sin consultar a la gente?

Laicismo, Emili Piera.

A diferencia del vicario de Cristo los laicos nos equivocamos continuamente. Al contrario que él, no tenemos varios siglos por delante para arrepentirnos de haber perseguido a Galileo. También los tendrá, los siglos, para pedir perdón por no haber entendido que si unos padres seleccionan un embrión para que su hijo no padezca ceguera en el futuro no están arrojando ninguna condición humana por el sumidero. Como decía el director del semanario satírico Charlie hebdo, al ser absuelto por las famosas caricaturas de Mahoma, la idea de progreso e ilustración es inseparable de la crítica a las religiones.

Por una circunstancia que me atrevería a calificar de providencial -soy un descreído panteísta- la marca laica está casi libre en el mercado político español, donde no pocos concejales socialistas, o más rojos y totalmente descreídos, no dudan en lucir cirios de procesión, varas de peregrino o hábitos de penitente a causa de correosos malentendidos: de los comecuras de ayer no somos responsable los rojos de ahora. Algunos cenetistas de los años treinta consideraban una provocación cruzarse en la misma acera con un cura. Ahora es la Conferencia Episcopal la que se considera agredida porque dos hombres se casen en una ceremonia pacífica y privada. Creo que es una interesante simetría.

Aunque al elector le resulte a veces difícil distinguir entre creencias y deberes, entre moral y leyes, entre creyentes y ministros, entre crítica y vejación, propongo a nuestra izquierda que abrace el laicismo con toda la consecuencia que permitan las circunstancias. La derecha europea suele ser muy laica -y Jesús Pardo, «Autorretrato sin retoques», se divirtió mucho con su droite infernal británica-, pero la de aquí sigue en el parvulario, pegada al púlpito, a las sacristías y, sobre todo, a los palacios episcopales. Hay que ser respetuoso, claro, pero hay que precisar perfil y la marca laicismo está disponible.

Entrevista a Luc Ferry

LUC FERRY Exministro de Francia, filósofo, autor de 'Aprender a vivir'

Su libro Aprender a vivir (Taurus), superéxito de ventas en Francia, intenta abrirnos los ojos sobre el verdadero sentido de la filosofía. Como padre de la ley del velo -fue ministro de Educación entre el 2002 y el 2004-, Luc Ferry (París, 1951) defiende una religión limitada a la esfera privada y reivindica una espiritualidad laica.-

¿Para qué sirve hoy la filosofía?

Pues para lo mismo que ayer. La cuestión es llevar una vida buena, feliz. Para ello hay que superar los miedos que nos atenazan. Especialmente el mayor de todos ellos: el miedo a la muerte, la propia o la de los seres a los que queremos. Mientras estamos atenazados por el miedo no podemos acceder ni a la libertad ni a la generosidad.

O sea, que sirve para lo mismo que la religión

Las dos plantean la misma cuestión. Las religiones concluyen que el amor salva de la muerte. La gran diferencia es que en las religiones salvan Dios y la fe. Y la filosofía sostiene que podemos salvarnos por la razón. Si usted es creyente, estupendo, pero si no, se planteará cosas como el duelo por el ser querido.

¿La filosofía resuelve eso?

Imagine que tiene una varita mágica para hacer respetar los derechos humanos. No habría violaciones, ni exterminios, sería un mundo justo. Pero ello no le salvaría de envejecer o de tener un cáncer. No hemos entendido que hay un espacio intelectual que concierne a las cuestiones de espiritualidad laica. Ahí hay todo un espacio de reflexión nuevo que no es ni de la moral ni de la religión. Eso es la filosofía, siempre lo ha sido.-

En cambio, cada vez se estudia menos. No le vemos utilidad.

Porque confundimos filosofía con reflexión moral, llamamos filósofos a intelectuales que se comprometen por Bosnia o Darfur. Eso es idiota.- Entonces, hay pocos filósofos.- Hemos decidido que Sartre era un filósofo porque se comprometió con Vietnam. Todo el mundo puede hacer eso. Pero las grandes filosofías -existen cinco o seis- son otra cosa. Son estructuras intelectuales en las que encontramos abrigo frente a nuestros miedos y la fuerza para volver a la calle a afrontar el peligro.

La filosofía nos vacuna contra el dogmatismo?

También. Seamos francos, hoy todas las guerras, desde Irlanda a Yugoslavia o Darfour, están estructuradas por la religión. En el contexto actual, la filosofía es una medida de salubridad pública. Estamos hartos de la invasión del espacio público por parte de la religión.

¿Por eso hizo una ley que prohíbe los signos religiosos en la escuela?

Sí, estoy muy contento de esta ley.

Pero tiene efectos secundarios. Surgen escuelas musulmanas...

La gente no sabe que Francia tiene cinco millones de musulmanes y un millón de judíos. En el 2002 se produjo un reflejo de la segunda intifada en la escuela. Hubo muchos ataques antisemitas, que no tenían nada que ver con la extrema derecha, sino con el 11-S y la guerra israelo-palestina. Había que intervenir.

Pero si cada comunidad crea su escuela, aumentan las fronteras.

Es una cuestión de cantidad. De 12 millones de escolares, unos 1.800 van a escuelas musulmanas. En términos de integración, hemos ganado. Antes había 1.000 casos de niñas que no querían retirarse el velo. Ahora no hay ninguno.

Usted defiende una política del sentimiento.

Hay tres grandes valores por los que históricamente la gente se ha sacrificado: Dios, la patria y la revolución. La derecha lucha por la patria, y la izquierda, por la revolución. Hoy, en Europa, lo sagrado ha desertado de los valores tradicionales y se ha encarnado en la humanidad.-

Explíquese

Verá, en los últimos 50 años se ha pasado de la familia tradicional, que era una unidad económica y de producción, a la familia moderna, fundada sobre el amor. Eso conlleva una sacralización del otro. Hay que reconstruir la política sobre la idea de que la vida privada es el vector de lo colectivo. Todos tenemos los mismos problemas de divorcio, de fracaso escolar, de poder adquisitivo, de padres que envejecen. Los políticos aún no lo han entendido.-

¿Y cómo deberían reaccionar?

Aún creen que la vida privada es egoísta, pero es todo lo contrario. Nos vuelve sensibles a los demás como jamás en la historia de la humanidad. Las ONG son eso. Deberían reflexionar más en términos de generación futura, como hace la ecología. El problema de fondo no es la nación, sino qué mundo dejaremos a esos hijos a los que amamos tanto.

Tanto amor nos hace más frágiles.

Efectivamente, ante la muerte del ser amado estamos menos protegidos que una persona de la edad media, que tenía en la religión su red de seguridad. El hombre moderno tiene menos dispositivos para asumirlo, por eso vive más angustiado. La filosofía debe servirnos para reinventar la vida sin la protección de la religión, una espiritualidad laica.

miércoles 30 de mayo de 2007

Mas dinero para los interlocutores de sus dioses

El Gobierno extenderá el 0,7% del IRPF que disfruta la Iglesia a los evangélicos

En breve, el contribuyente encontrará una nueva casilla en el apartado que le daba a elegir entre Iglesia y otros fines sociales: los evangélicos y protestantes. Según ha anunciado el Gobierno, serán los primeros, tras los católicos, en contar con una casilla propia en el impreso de la declaración del IRPF, para que los que lo deseen pueden destinar el 0,7% de sus impuestos financiar estos credos.
La cuestión es cómo recibirán la noticia, una vieja reivindicación de los protestantes, otras confesiones minoritarias como el judaísmo y el islam. Y la propia Iglesia, que dejará de ser la única religión financiada por el estado vía Hacienda.

Las negociaciones de la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España) -la primera que lo ha solicitado-, con Justicia y su Dirección General de Asuntos Religiosos para buscar la fórmula de esta financiación se iniciaron ayer por la tarde, según confirmó Mercedes Rico, titular de esta Dirección. Rico hizo estas declaraciones durante una rueda de prensa, que presidió el ministro de Justicia, Mariano Bermejo, para presentar la Memoria 2006 de la Fundación Pluralismo y Convivencia, que desde octubre de 2004, y por acuerdo del Consejo de Ministros, ayuda en proyectos concretos a las confesiones minoritarias que tienen acuerdos con el Estado.

Según precisó Rico, el sistema de financiación vía asignación tributaria "será igual" al de la Iglesia católica, es decir, a través de "una casilla para FEREDE" en la Declaración de la Renta. Asimismo, aseguró que esta medida podrá ponerse en marcha "a partir del año que viene" dependiendo "de cómo vayan las negociaciones" con la confesión religiosa. En esta línea, también añadió que el formato que se utilizará en la Declaración de la Renta para incluir este nuevo apartado "aún no está perfilado" pero "lo lógico será que haya opciones religiosas y "opciones sociales"
"Fueron los primeros en solicitarla"

Subrayó que las conversaciones sobre la extensión del 0,7% del IRPF se iniciarán con los protestantes porque "fueron los primeros en solicitarla", pero que el Gobierno "no está cerrado a otras confesiones". "Iremos por parte", señaló Rico, quien recordó que esta medida "sólo" se tomará con aquellas religiones que tengan acuerdos de cooperación con el Estado. Por su parte, el ministro recalcó que la Fundación que preside, como titular de Justicia, no tiene como objetivo financiar actividades de culto de ninguna confesión, sino servir de instrumento de desarrollo de la pluralidad en un Estado laico y aconfesional .

Como dato, informó de que los evangélicos y los musulmanes recibieron 1,5 millones de euros durante 2006 de parte de la fundación. Bermejo recordó que Pluralismo y Convivencia nació como "una respuesta a la sociedad plural en la que nos toca vivir, plural pero también desconcertada en alguno de sus estratos por esa misma pluralidad que tan rápidamente se ha ido extendiendo por las sociedades occidentales". La fundación, agregó, es también un procedimiento para la integración de las minorías en un contexto social "a veces poco amable con esa integración", y para hacer visibles otros fenómenos culturales y religiosos que comporta la globalización.

La memoria, que se presenta por segundo año consecutivo, quiere servir también de acicate para continuar en la línea de convivencia y de integración de las religiones minoritarias en la sociedad española, resaltó Bermejo. El ministro insistió en el papel de la fundación para ayudar a estas confesiones religiosas minoritarias a su integración en el tejido social, que parte del principio de que la diversidad cultural de un país "ha de ser cuidada, fomentada y protegida para evitar su discriminación y que termine en el gueto" y para que pueda ser un patrimonio de todos.
Los Mormones ya tienen "notorio arraigo"

Mercedes Rico confirmó, en respuesta a las preguntas de los periodistas- que los Testigos de Jehová y la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días (Mormones) gozan ya en España del reconocimiento de "notorio arraigo" por acuerdo de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa.

Este reconocimiento, que ya tenían el islamismo, el judaísmo y el protestantismo, -las tres confesiones monoteistas que, junto a la Iglesia católica, tienen acuerdos firmados con el Estado-, se extenderá en breve al budismo, y se está estudiando, dijo Mercedes Rico, qué tipo de medidas como por ejemplo beneficios fiscales se adoptan para este reconocimiento del "notorio arraigo"

La directora de Asuntos Religiosos informó también de que en España existen 4 ó 5 mezquitas como centros importantes para la practica religiosa del islam, y unos 600 centros de culto para las distintas comunidades locales, de los que ya están inscritos en el Registro unos 340 con un aumento del 100% respecto del año anterior. Mercedes Rico eludió entrar en la cuestión de las supuestas relaciones de algunos imanes con actividades terroristas, señalando que es competencia del Ministerio del Interior, y señaló que su Dirección General está trabajando en algún proyecto de cursos de formación para los imanes.

viernes 11 de mayo de 2007

Dios Contra Darwin

Dios contra Darwin
Yolanda Monge - Petersburg (Kentucky)

Se diría que se está ante otro reino mágico de Disney. Pero los libros que se ven­den en la tienda no tienen en sus aventuras al pato Donald o al perro Pluto. En su gran mayoría son libros de texto que aseguran que la Tierra se creó en seis días y tiene sólo entre 6.000 y 10.000 años de antigüedad. El hombre apareció en el día sexto y, en el séptimo, Dios descansó. Por supuesto, los humanos no evolucionaron. Fueron creados a imagen y semejanza del Señor.

La estructura y la tecnología refieren a un parque temático. Y los inmensos dino­saurios que pueblan el edificio hacen pensar en un museo de historia natural. Pero... ¿no son esos Adán y Eva? Y... ¿no juega esa cándida niña con un Tyrannosaurus rex, que sa­tisfecho masca una rama de árbol? Hasta la fecha, estos animalitos de 8.000 kilos, una docena de metros de altura y mandíbulas inmensas... eran carnívoros.

No en el Museo del Creacionismo. Aquí los Tyrannosaurus rex conviven en plá­cida armonía con los seres humanos y el mundo se explica a través del Génesis, el pri­mer libro de la Biblia que relata la creación de la Tierra. Todo bajo la línea argumental de las siete letras C de la Historia: creación, corrupción, catástrofe, confusión, Cristo, cruz y consumación. Finalmente, una C más: Creacionismo. Museo del Creacionismo. Un Arca de Noé de 12 metros de alto. Un espectacular planetario que explica cómo Dios creó las nebulosas. Una colección de fósiles (¿verdaderos?). Medio centenar de vídeos, en uno de los cuales se explica la devastación de Nueva Orleans por el huracán Katrina, el sida, la homosexualidad, el tsunami asiático y la prostitución como el castigo al hombre por alejarse de la religión. 27 millones de dólares (20 millones de euros) in­vertidos en Petersburg, un pueblo de Kentucky, pero a una distancia mínima del aero­puerto de Cincinnati (Ohio), lugar del que dos terceras partes de la población de Estados Unidos viven a menos de 400 kilómetros y cinco horas de coche.

Lo tenían todo pensado sus creadores. Nada se ha dejado al azar. El ambicioso proyecto espera recibir a más de un cuarto de millón de visitantes durante el primer año, que pagarán una media de 20 dólares (15 euros) por entrada. De hecho, antes incluso de su inauguración el próximo 28 de mayo, la cafetería está siendo ampliada. Para Ken Ham, fundador y presidente de Answers in Genesis (Respuestas en el Génesis, AIG, en sus siglas en inglés), el museo representará un paso muy significativo para la cristiandad. "Nadie antes ha construido un lugar donde se puede experimentar la historia de la Biblia mezclada con la ciencia", pontifica Ham, alto, con una barba que le asemeja a los profe­tas del Viejo Testamento.

Cierto. Pero ¿quizá esto sea porque la Biblia no menciona a los dinosaurios? Aunque esta obviedad carece de argumentación para los fundadores del museo que, una vez más, echan mano de la Biblia para explicarlo todo. "El libro de Dios habla de forma general de animales en la tierra creados por Dios a la misma vez que Adán y Eva...". Y punto. El lema a la entrada del recinto lo explica todo: "Prepárense para creer".

Todos los empleados del museo rubrican sin temblarles el pulso la creencia de que la vida fue creada en seis días y rechazan la evidencia científica de que se necesita­ron millones de años de evolución de la materia para que los seres vivos fueran como lo son ahora. Es Dios contra Darwin. Creación frente a Evolución. Fe frente a razón. Y contra la fe nada se puede. "¿Qué es el dinosaurio?", cuestiona en alto Mark Looy, co­fundador del proyecto. "El símbolo de los evolucionistas", se responde. "Pues bien, no­sotros echamos abajo ese símbolo al afirmar que el dinosaurio convivió con el hombre, al demostrar que la Biblia presenta la verdadera historia del mundo. Usamos dinosaurios y personas a la vez para probar la creación".

Cierto. Al menos para tres candidatos del Partido Republicano que aspiran a la Casa Blanca en 2008. Sam Brownback, Mike Huckabee y Tom Tancredo. Los tres le­vantaron la mano cuando, durante el debate de la semana pasada, se preguntó quién de los diez políticos que estaban en el escenario y aspiran a dirigir la nación más poderosa del planeta no creían en la evolución.

Y cierto al menos para una parte importante de la población. En Estados Unidos, el 45% de las personas cree que Dios creó a los humanos tal y como son hoy hace sólo 10.000 años (o menos) y que el hombre no comparte ningún ancestro común con el mo­no. Sólo el 26% de la población cree en el principio fundamental de la evolución: que la vida desciende de un solo antepasado. Otra encuesta señala que el 65% de los estadou­ni­denses quiere que el creacionismo se enseñe en las escuelas a la vez que el evolucio­nismo. Los libros ya existen y Answers in Genesis los vende a 19,99 dólares (14,77 eu­ros) en el Museo del Creacionismo.

Picapiedra

Para la corriente dominante dentro del pensamiento científico, el museo de Ken­tucky es, sencillamente, el Museo de Pedro y Wilma Picapiedra. Una vuelta a la prehis­toria. O a 1925. ¿Vuelven los tiempos del llamado Scope Monkey Trial, que representó el hito en la controversia entre creacionistas y evolucionistas?

Entonces se juzgó la validez de una ley en la que se prohibía a los maestros de escuela de ese Estado enseñar en las escuelas públicas cualquier teoría que "negara la historia de la Creación Divina del hombre tal y como se enseña en la Biblia".

En resumen: se prohibía el darwinismo. La oposición a la ley le costó al maestro John Scopes un juicio en el que fue declarado culpable y obligado a pagar una multa de 100 dólares de la época.

La ley estuvo en vigor hasta 1968

El País, 10-5-07

lunes 7 de mayo de 2007

El arzobispo de Pamplona recomienda votar a la extrema derecha

El arzobispo de Pamplona, obispo de Tudela y ex secretario general de la Confe­rencia Episcopal Española, Monseñor Fernando Sebastián Aguilar, recomendó el voto para formaciones de extrema derecha como la Falange Española de las JONS, Alternati­va Española o Comunión Tradicionalista Católica. Sebastián ofreció en un escrito fe­cha­do a mitad del mes de marzo una serie de orientaciones para los católicos respecto a cómo actuar en política. Una de las recomendaciones consistía en tomar como “dignos de consideración y apoyo” a los partidos antes citados a los que se refirió como “confe­sionales”. Una noticia sorprendente en la actualidad, en la que, si bien la Iglesia apoya postulados reaccionarios frente a muchas de las reformas sociales del Ejecutivo socialis­ta, no había manifestado su simpatía hacia partidos de corte fascista.

El ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española expuso sus refle­xiones sobre la situación de la Iglesia Católica en la actualidad en el documento titulado “Situación actual de la Iglesia, algunas orientaciones prácticas”, fechado el pasado 17 de marzo y que puede encontrarse en la web del Arzobispado de Pamplona.

En su informe, Sebastián expresó su enemistad hacia el laicismo impulsado por el Ejecutivo del presidente Zapatero, al que tachó de “excluyente”, y lo consideró una amenaza para la religión católica. “Con el Gobierno Zapatero han quedado cuestionados los pactos constitucionales de la Transición”, subraya el arzobispo, quien añade que la aconfesionalidad del Estado, recogida en el artículo 16 de la Constitución, estaría siendo interpretada por el Ejecutivo socialista en clave de “laicismo excluyente”. Las referen­cias críticas a la II República son constantes, así como las sugerencias de que el actual Gobierno estaría tomando del régimen republicano demasiados principios.

Lo que el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela expone en su escrito es la escasez y ausencia de partidos políticos definidos por éste como “confesionales”; esto es, “partidos sólo de católicos, sólo para católicos, con política pretendidamente católica, incluso en las cuestiones contingentes y opinables”.

Estos partidos, que “quieren ser fieles a la doctrina de la Iglesia en su totalidad”, brillarían hoy por su ausencia. El Arzobispo citó cuatro de ellos, formaciones compues­tas por nostálgicos de extrema derecha con una nula representatividad electoral: Comu­nión Tradicionalista Católica –los requetés–, Alternativa Española –una refundación de la Fuerza Nueva de Blas Piñar–, Tercio Católico de Acción Política y Falange Española de las JONS.

Sebastián lamentó que estos partidos fueran “poco tenidos en consideración. Tie­nen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen posibilidades de influir en la vida política, aunque sí podrían llegar a alianzas importantes si consiguen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obliga­torios pero sí dignos de consideración y de apoyo”.

No es esta la única salida de tono reaccionaria del Arzobispo de Pamplona, aun­que sí la primera vez que aboga públicamente por el apoyo a formaciones de extrema de­recha. Monseñor Fernando Sebastián se ha destacado en otras ocasiones por sus tajan­tes opiniones acerca de las cuestiones sociales, sobre todo las relacionadas con las re­for­mas llevadas a cabo por el último Ejecutivo socialista. En el pasado 2005, en las fechas en que se planteaba la aprobación del matrimonio homosexual, el Arzobispo de Pamplo­na alertó sobre una posible “epidemia de homosexualidad, fuente de problemas psicoló­gicos y frustraciones dolorosas”. Unas afirmaciones que fueron consideradas por las fe­deraciones de gays y lesbianas como un claro resquicio del fascismo en el aparato ecle­siástico.

Se confirma, por tanto, el apoyo de un sector de la Iglesia a los grupúsculos de extrema derecha existentes en el sistema político español. La referencia del sacerdote a una posible “alianza importante” que hiciera entrar a estas formaciones en la vida políti­ca nos lleva al oscuro ejemplo de Polonia, país ex comunista en el que una alianza de partidos de derecha extrema, ultracatólicos y antisemitas han organizado una auténtica caza de brujas contra ex comunistas y homosexuales. Casualmente, uno de los partidos de la coalición polaca bendijo hace unas semanas a uno de las formaciones nombradas por el Arzobispo Sebastián: Alternativa Española. Casualidades excesivas para temas que suscitan preocupación en estos tiempos de cambio.

El Plural, 7-5-07

martes 1 de mayo de 2007

La Iglesia anuncia una beatificación masiva de "mártires" de la Guerra Civil

La Conferencia Episcopal contraataca con esta iniciativa la Ley de la Memoria Histórica

María R. Sahuquillo – Madrid

La Iglesia beatificará este otoño en Roma a 498 nuevos "mártires" de la Guerra Civil, justo en el momento en que se debate en el Congreso la Ley de la Memoria Histó­rica, que propone la reparación de las víctimas del franquismo y de la Guerra Civil. El número de beatificados en esta ocasión equivale prácticamente al de todos los mártires españoles que murieron en el siglo XX y que han sido beatificados hasta hoy, 479. La mayoría de ellos fueron convertidos en beatos por Juan Pablo II. Juan XXIII y Pablo VI se habían negado a hacerlo por no reabrir nuevas heridas.

"Los mártires que murieron perdonando son el mejor aliento para que todos fo­mentemos el espíritu de reconciliación", dice la Conferencia Episcopal Española en el mensaje Vosotros sois la luz del mundo, con motivo de la beatificación. Una medida que, según explicó ayer el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, durante una rueda de prensa, "no va contra na­die ni tiene que ver nada con Gobiernos".

Sin embargo, el mensaje de los obispos españoles hace referencia a una Pastoral de noviembre de 2006 muy crítica con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, y que asegura que "la utilización de la memoria histórica, guiada por una mentalidad se­lectiva, abre de nuevo viejas heridas de la Guerra Civil y aviva sentimientos encontra­dos que parecían estar superados". Esta beatificación es, para la Conferencia Episcopal, especialmente necesaria "en estos momentos en los que, al tiempo que se difunde la men­talidad laicista, la reconciliación parece amenazada en nuestra sociedad".

La beatificación de los casi 500 mártires –dos obispos, 24 sacerdotes, 462 reli­gio­sos, un diácono, un subdiácono, un seminarista y siete laicos– se celebrarán en Roma el próximo otoño, en una ceremonia conjunta y multitudinaria, contrariamente a lo que Benedicto XVI había expresado al inicio de su mandato. El Papa había dicho entonces que estas ceremonias se celebrarían en las propias diócesis. Ésta es, para la Conferencia Episcopal, una "excepción".

Los obispos españoles evitan hablar de mártires de la Guerra Civil. Les denomi­nan, por el contrario, "mártires de la persecución religiosa de los años treinta". Sin em­bargo, de los 498 fieles que se beatificarán en Roma, sólo dos murieron en 1934, siete en 1937, y 489 durante 1936, año en que empezó la Guerra Civil. Martínez Camino evi­tó dar el nombre y la condición de los mártires y, ante la pregunta de los medios de co­municación de si algunos de los fieles propuestos forman parte de los represaliados por Franco, el secretario general y portavoz de la CEE no quiso pronunciarse sobre la ideo­logía de los mártires.

La Conferencia Episcopal niega que con estas 498 nuevas beatificaciones se quie­ra remover el pasado y reabrir viejas heridas, "todo lo contrario, la intención de la Iglesia es promover el espíritu del perdón", según Martínez Camino. "Los mártires están por encima de las trágicas circunstancias que los han llevado a la muerte. Con su beati­ficación se trata ante todo, de glorificar a Dios por la fe que vence al mundo y que tras­ciende las oscuridades de la historia y las culpas de los hombres", dicen los obispos. Pa­ra el portavoz de la Conferencia Episcopal: "La memoria de los mártires no es para bus­car culpas a nadie. Y no es porque no las haya".

Con la beatificación masiva del próximo otoño, la Iglesia española quiere reafir­marse en su idea de que fue "la nación martirial" del siglo XX. Y es que, a esta ceremo­nia colectiva, hay que añadir que España acapara con 10.000 fieles el catálogo de márti­res del siglo XX, encargado por Juan Pablo II, y que aglutina a unos 13.000. El segundo puesto lo ocupa México, con 200 mártires, todos de la guerra de los cristeros.

El País, 28-4-07

La Iglesia sigue excluyendo a los curas fusilados por Franco

La Conferencia Episcopal Española está organizando una peregrinación multitudinaria a Roma, el próximo otoño, para que los fieles españoles asistan a la beatificación de 498 'mártires' de la Guerra Civil. Sin embargo, en la jerarquía eclesiástica sigue sin hacerse ningún comentario sobre los sacerdotes asesinados por los franquistas durante la contienda. De hecho, el portavoz episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, dice desconocer si estos hechos sucedieron. La existencia de múltiples documentos acerca de estos asesinatos revela la descarada hipocresía de la máxima jerarquía religiosa de España.

La Iglesia reconoce que los casi quinientos religiosos que serán beatificados “murieron como mártires, como testigos heroicos del Evangelio”.

Doble rasero Pero esta medida vuelve a poner de manifiesto el doble rasero con el que la Iglesia católica mide las víctimas de uno y otro bando de la Guerra Civil, independientemente de sus creencias o ideologías. La discriminación resulta más llamativa y escandalosa en esta ocasión, pues la Conferencia Episcopal se abstiene de nombrar a los religiosos asesinados a manos del Bando Nacional –o nacionalista-, comandado por el que a la postre se convertiría en dictador vitalicio, Francisco Franco. Los crímenes sufridos por el pueblo vasco representan un buen ejemplo de esta doble vara de medir.

Un libro incómodo Basta con repasar ciertas partes del libro “Misión en España, 1933-1939”, escrito por el que fuera embajador de EEUU en España durante la Guerra Civil, Claude Bowers, para constatar que la alianza de fuerzas rebeldes contra el régimen republicano se cobró la vida de muchos religiosos del País Vasco.

Católicos fervorosos Bowers repasa en el capítulo denominado “El martirio de los vascos”, las características de este pueblo, poco sospechoso de comulgar con los “rojos”: “Profundamente religiosos (…), en ninguna otra región es la catolicidad más profunda y sensible”. Su único error, por tanto, fue el de permanecer leales a la República: “Cuando estalló la rebelión, los vascos se alinearon inmediatamente con los leales. Sus iglesias continuaron funcionando como antes; sacerdotes y monjas se paseaban por la calle libremente”.

No había tal comunismo Confirmado el catolicismo del pueblo vasco, quedaban menos motivos aún para entender su aniquilación: “Esta lealtad de los católicos vascos a la democracia ponía en un aprieto a los propagandistas que insistían en que los moros y los nazis estaban luchando para salvar a la religión cristiana del comunismo”.
¿Cruzada Nacional? La retórica de la Cruzada Nacional se caía, por tanto, por su propio peso: Franco no atacó Euskadi “para salvar a la Iglesia, pues la Iglesia no estaba allí en peligro; ni para salvar a los curas, puesto que estos gozaban de la reverencia del pueblo, y realizaban su función en perfecta paz; ni para hundir al comunismo, pues los vascos no eran comunistas”.
Bombardeos a Iglesias La contradicción entre lo hecho y lo posteriormente justificado encuentra un ejemplo sangrientamente culminante cuando Bowers narra el bombardeo sufrido por la población de Durango a manos de los nazis, contando este ataque desde el punto de vista de las parroquias de la localidad: “En la Capilla de Santa Susana, las monjas podían oír el ruido siniestro de los aviones volando muy bajo. Los aviadores nazis lanzaron toneladas de pesadas bombas. Una de ellas estalló sobre el tejado de la capilla de santa Susana y las monjas volaron literalmente en pedazos, mezcladas con trozos de las sagradas imágenes”.

En Santoña, quince más El embajador estadounidense describe también la muerte de religiosos en el bombardeo de Gernika y, a continuación, recuerda la masacre de Santoña, a mano de los fascistas italianos. Fue en esta localidad donde se produjo uno de los mayores asesinatos de religiosos: “Habían sido ejecutados incontables prisioneros, incluidos 15 sacerdotes vascos”. Entre los fallecidos, destacan “Martín de Lecuona, cura auxiliar de la parroquia de Rentería (Guipúzcoa), fusilado el 8 de octubre de 1936; Gervasio de Albizu, cura auxiliar de la parroquia de Rentería (Guipúzcoa), fusilado el mismo día, y así, religiosos de otras parroquias, hasta llegar hasta quince”.

La Iglesia lo reconoce El libro publicado por el embajador estadounidense muestra también la cobardía de la jerarquía católica a la hora de protestar por estos asesinatos: “Que los sacerdotes vascos fueron ejecutados fue reconocido por el cardenal Gomá en el significativo cambio de cartas en enero de 1937, entre Su Eminencia y el presidente José Antonio Aguirre (…). En su discurso del 22 de diciembre de 1936 Aguirre había expresado su asombro y pena ante el hecho de que la jerarquía española no hubiese formulado ninguna protesta contra la ejecución de sacerdotes por las autoridades rebeldes. En una carta abierta el diez de enero de 1937, Su Eminencia había contestado admitiendo las ejecuciones, pero manifestando que la “jerarquía no estaba callada en este asunto”, sino que la protesta no se había hecho pública, ya que su publicación habría sido “menos eficaz”.

¿Menos eficaz? Existe un matiz de negra ironía en las palabras “menos eficaz”, pues la protesta secreta, si se hizo, no fue eficaz en modo alguno -los fusilamientos tuvieron lugar igualmente-. El autor del libro constata, además, haber sido incapaz de encontrar tal protesta secreta. Una protesta silenciosa, la del reaccionario Gomá, ignorada también, por cierto, por el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino

Hasta el Papa se quejó Otra de las pruebas fue hallada al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en el Ministerio de Negocios Extranjeros de la Alemania Federal, en el que “se cita un telegrama de la embajada nazi en Madrid (…) informando que ‘Franco se ha quejado enérgicamente al encargado de negocios italiano acerca de la actitud del Papa hacia el Gobierno nacionalista’ –refiriéndose al autodenominado Bando Nacional- y que el Papa se había quejado amargamente de ‘la ejecución de sacerdotes vascos católicos’. Este telegrama es del 27 de diciembre de 1936”.
Los curas, no sólo vascos Pero no sólo fueron vascos los religiosos asesinados por nazis, fascistas italianos, falangistas y otras criaturas emanadas de la radicalización de la España más conservadora. El articulista y profesor Antonio Aramayona recordaba, hace algún tiempo, en El Periódico de Aragón, a otros religiosos asesinados por el Bando Nacional que no han obtenido ni obtendrán reconocimiento alguno por parte de la jerarquía eclesiástica española. El mallorquín Martín Usero o el aragonés José Pascual Duaso son algunos de los mencionados, culpables de delitos como repartir leche entre los pobres o dejar escapar a algunos republicanos de una muerte segura. Galicia, La Rioja o Castilla son otros lugares poco sospechosos de independentismo mencionados por Aramayona en los que se produjeron asesinatos de religiosos por miembros del bando franquista.

Setenta años después Estos documentos y narraciones ponen de manifiesto que la “Cruzada” encaminada a salvar la religión católica de las amenazas comunistas no sólo apuntaba a los no religiosos, sino que había otras razones adicionales. Transcurridos setenta años de aquellos acontecimientos, la máxima jerarquía católica española sigue dando la espalda a estas víctimas, quizá por haberse mantenido leales a lo que era entonces el régimen constitucional y legal. Ante estos interrogantes, la Iglesia española prefiere dejar que los rumores se apaguen

domingo 22 de abril de 2007

Lo que inquieta a Dorota y la herencia laica

Publicado originalmente en "El País" por Soledad Gallego-Díaz

A veces resulta sorprendente la poca rebelión intelectual que provocan en Euro­pa, España incluida, algunas cuestiones que razonablemente deberían ser objeto de más polémica. Por ejemplo, ¿no hay nada que decir del éxito que ha tenido la iniciativa ale­mana de exigir a todos los Estados de la UE que penalicen la negación de Holocausto? ¿Ni de la idea báltica de que se coloque al mismo nivel la atroz represión estalinista? Los ciudadanos estamos seguramente de acuerdo en que se penalice a quienes inciten a actitudes racistas, discriminatorias o violentas, algo que debe ser combatido, sin descan­so, por la ley. Pero una cosa es incitar a la discriminación y otra, mantener una opinión, por muy abyecta que sea.

Thomas Jefferson creía que se pueden tolerar los "errores de opinión", hasta los más indignos, allí donde la razón esté libre para combatirlos. En España, el artículo 607.2 del Código Penal penaliza con uno a dos años "la difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen delitos de genocidio". Pero ese apartado ha sido objeto de una cuestión de inconstitucionalidad que lleva parada nada menos que siete años en el Tribunal Constitucional. ¿Esperará el TC a saber qué dicen los nuevos tratados europeos?

¿Nadie tiene tampoco nada que decir en España de la persistente campaña para que esos nuevos tratados mencionen "la herencia cristiana" de la Unión Europea? La idea fracasó cuando se negoció la Constitución europea, pero ahora vuelve por la puerta de atrás. Ahora se habla cada día más de poner en marcha un mini tratado en el que, cu­riosamente, no se recoja, ni por asomo, la Carta de Derechos pero sí se aproveche para recuperar la famosa mención cristiana.

Dicen que no tiene importancia porque se trata de un mero hecho: los europeos tienen una herencia cristiana. Sin duda. Pero como han dejado claro en Polonia, en el Vaticano y en la jerarquía española, de lo que se trata es de interferir en la inteligente senda laica que ha seguido hasta ahora Europa, al igual que el proceso de construcción de la UE. Muy pronto pedirán que se considere también delito reírse de la religión, algo que, probablemente, forma parte de la esencia europea tanto, al menos, como esa heren­cia cristiana.

¿Queremos preservar y extender un modelo europeo laico? Pues entonces habrá que estar atentos y más dispuestos a participar en rebeliones intelectuales y sociales. ¿Na­da que decir de la nueva financiación de la Iglesia española? ¿Nada que decir de la insólita idea de que sean los colegios los que decidan qué se hace con los niños que no quieren catequesis? ¡Si al menos la jerarquía española se pareciera a la francesa! Los obispos de aquel país, acostumbrados a trabajar en un Estado laico, se las arreglan para discutir menos de sexo y más de los "paracaídas de oro", que es como llaman allí a las enormes indemnizaciones que se regalan los altos ejecutivos de las empresas, incluidas las que están en quiebra. ¿Alguien imagina a los obispos españoles resolviendo las du­das "éticas" que confesó graciosamente el otro día el presidente del BBVA, Francisco González, ante la enormidad de su sueldo?

Una joven escritora polaca, Dorota Maslowska, contaba el otro día en un diario alemán su hartura con el clima político que promueven los gemelos Kaczynski: "La mu­jer del primer ministro pide que se condene a cadena perpetua a las mujeres que han abortado (...). Un diputado ha presentado un proyecto para impedir que los homosexua­les sean profesores. Un cura intenta atemorizar a los viejos desde una emisora en la que se anuncian visiones de una patria hecha trizas por unos sanguinarios liberales. Y enci­ma, la ley obliga a los funcionarios a denunciarse a sí mismos si colaboraron con los comunistas".

Alguien puede pensar que ya se encargaran personas como Dorota de deshacerse en próximas elecciones de los gemelos diabólicos. Pero nadie en Europa, ni desde luego en España, debería perder de vista a los hermanos Kaczynski, empeñados en "recristia­ni­zar" el futuro mini-tratado europeo. Todo lo que inquieta a Dorota no se para con la herencia cristiana, sino, precisamente, con la herencia laica. Ésa será una negociación que nos afectará a todos mucho más que los proyectos de ley que aún guardan cola en el Congreso. ¿No hay nada que decir? ¿Nada a lo que empujar al presidente del Gobierno?

El obispo, la COPE y las protestas de los cristianos

Un encuentro convocado por un colectivo de cristianos de base en Málaga para protestar y discutir sobre el odio vertido por la cadena COPE en la sociedad española -con las consecuencias y riesgos que este hecho supone-, ha sido impedido por la intervención directa del Obispado de esta provincia, en una conducta que estos cristianos han calificado de "sorprendente" y "desmesurada". El Obispo, por medio del Vicario General, amenazó a los dos párrocos que se habían prestado a dejar los aledaños y salas contiguas a la parroquia malagueña de Santa Rosa de Lima con "atenerse a las consecuencias", en el caso de permitir que este encuentro tuviera lugar. Un escándalo que revela una clara intervencion política por parte de la jerarquía eclesiástica, contra este intento de pacificación social de los que representan una importantísima parte de la comunidad creyente.

Mas información :

http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=11111

y leer el manifiesto de los cristianos de base

http://www.elplural.com/media/0000006000/0000006433.doc

domingo 15 de abril de 2007

El arzobispo de Valenciainstó ayer a desenmascarar y denunciar el laicismo

El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, instó ayer a «desenmascarar y denunciar el laicismo práctico mientras esté propugnado por el poder, por el bien real de las personas».
El prelado lanzó una dura crítica a algunas de las medidas implantadas en este sentido por el Gobierno central presidido por José Luis Rodríguez Zapatero durante los tres años de la legislatura nacional.

Es el caso de la asignatura de Educación para la Ciudadanía que, a juicio de García-Gasco, «debería llamarse ateísmo científico, recordando las cátedras de adoctrinamiento marxista de la extinta Unión Soviética».

Monseñor lamentó que el laicismo «busca que se identifique a los cristianos como fundamentalistas ignorantes, mediante la asociación del intelectual con el agnóstico».

Por ello, según sostuvo el arzobispo en su mensaje epistolar, «para conseguir sus fines no duda en arremeter contra los derechos de los padres a que exista en la escuela pública un estudio libre de la religión católica».

Monseñor García-Gasco no escatimó adjetivos y calificó el «laicismo práctico de mentiroso, agresivo e intolerante» ya que en la actualidad, según lamentó el prelado, «todo vale para arrinconar al cristianismo: ridiculizarlo, manipularlo en los medios de comunicación social, anularlo o vaciarlo de contenido».

La extensión del ateísmo

Por ello, según el arzobispo, «la pretensión de extender el ateísmo no se reduce a una discusión teórica» y, en este sentido, afirma que «existe un laicismo militante, que aspira a tener una clara incidencia en la vida diaria de las personas, tanto en los creyentes, como en los que han dejado de serlo».

Igualmente, el prelado aseguró que el «laicismo práctico está empeñado en negar la existencia de una ley natural, reconocida por las grandes culturas de la humanidad, que conecta con el primigenio razonamiento moral de las personas que buscan hacer el bien y evitar el mal, que está fundada en la recta razón, y cuyo conocimiento ha sido posible gracias al patrimonio espiritual y moral históricamente acumulado por las sociedades».

En este sentido, el arzobispo advirtió de que «quienes rechazan la ley natural quieren vender, como una conquista de la libertad, que nos situemos más allá del bien y del mal, que despreciemos la voz de la conciencia, que desistamos de cultivar las virtudes que sostienen el verdadero bien humano y que ponen dique al mal personal y social».
Matrimonio y divorcio

Asimismo, el arzobispo de Valencia subrayó que «ningún poder político puede violentar las conciencias para que se asuman como moralmente rectas acciones que son abiertamente contrarias a la ley natural, como la insólita definición de matrimonio con exclusión de la diferencia entre varón y mujer; el apoyo a la llamada ideología de género, que busca vaciar de contenido la masculinidad y la feminidad; la ley del divorcio exprés, que obscurece el sentido de la entrega personal en el matrimonio; la alarmante difusión del aborto; o la producción de seres humanos como material de investigación».

Según García-Gasco, la ley del aborto «se vendió» como una ley para tres supuestos excepcionales y «en realidad es un coladero que ha escandalizado a media Europa» y recordó también que «nos dijeron que la ley del divorcio iba a acabar con los asesinatos entre cónyuges» y, por el contrario, «es un auténtico escándalo el creciente número de mujeres que cada año son asesinadas en España por sus parejas sentimentales».

Por todo ello, el arzobispo indicó que «una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen», ante lo que advirtió de que la Iglesia «no puede dejar de denunciar y desenmascarar» el laicismo que propugna el Gobierno.

jueves 12 de abril de 2007

Dios se apunta a Internet

Publicado originalmente en Ciberpaís

En los comienzos de la creación (Internet) las diferentes religiones abominaron del invento. Los mormones prohibían a sus misioneros distraerse navegando por Inter­net. El papa Juan Pablo II ponía peros a las confesiones por Red y la Conferencia Epis­copal española lo consideraba un artilugio pecaminoso.

Eso era en los orígenes. Hoy es todo lo contrario: la religión ya no está reñida con la tecnología y las diferentes iglesias y confesiones del mundo no sólo admiten In­ternet sino que ocupan el ciberespacio.

Hace años que se puede seguir misa y las fatwas de los mulás en la Red, rezar rosarios, conocer la vida de los santos, leer las encíclicas y descargarse sermones en for­mato MP3. Incluso hay servicios que envían citas de la biblia por mensajes SMS y mon­jas de clausura que captan nuevas vocaciones a través de la web.

El cambio de los tiempos obliga: sólo el 17% de los estadounidenses consideran necesario acudir a la iglesia, según el Pew Institute. En España el 51% de la población casi nunca acude a misa los domingos, según la encuesta de enero del Centro de Investi­gaciones Sociológicas (CIS).

En el último año las organizaciones conservadoras de todo el mundo tienen una actitud proactiva para contrarrestar el supuesto laicismo de Internet. Una de las penúlti­mas iniciativas era la wikipedia conservadora, Conservapedia, que reniega de la darwi­nis­ta teoría de las especies. La última llega en forma de vídeos religiosamente correctos, en versión cristiana e islámica. GodTube e IslamTube aprovechan el potencial de los servicios de intercambios de contenidos para evangelizar al internauta.

Además, esta Semana Santa se han podido seguir las procesiones malagueñas por Internet y el teléfono móvil en tiempo real. Gracias a la tecnología GPS, la posición de los tronos –pasos– se actualizaba cada 60 segundos.

El éxito de You Tube, la plataforma para la difusión de obras audiovisuales, ha contagiado a los entornos religiosos. Las asociaciones cristianas estadounidenses han sido las primeras en percibir el poder de You Tube para difundir contenidos. Ni cortos ni perezosos han lanzado God Tube, vídeos en nombre de Dios, un servicio de inter­cam­bio de vídeos para evangelizar a internautas. Tampoco la comunidad islámica pier­de el tiempo, y ha promovido las iniciativas Islam Tube y You Tube Islam.

Desde hace tiempo los analistas constatan la multiplicación de los servicios cris­tianos en Internet, propiciada por la web social. De hecho, el lema de God Tube es broad­cast him; es decir, difúndelo, y su objetivo es: "Utilizar las potencialidades de la Red para conectar a los cristianos e impulsar la difusión del Evangelio". Y, de paso, atajar la crisis de vocaciones, agravada por los escándalos y denuncias en los que se han visto involucrados prelados estadounidenses.

Todo esto no tiene nada que ver con la teología de la liberación, todavía objeto de la ira vaticana: God Tube responde a criterios de mercadotecnia y avanzadas estrate­gias de difusión. Ya hay más de un millar de vídeos y van en rápido aumento. Los pre­fe­ridos por los internautas son los clips musicales (el Evangelio a ritmo rock, gospel y ópera), las parodias en clave cristiana de hits (el popular rap Baby got back se convierte en Baby got a Bible) y campañas publicitarias, como una serie basada en el anuncio Get a Mac de Apple, donde los dos protagonistas, un Mac y un PC, son sustituidos por un ferviente fiel y un endurecido ateo.

Sin embargo, los vídeos suelen ser muy serios para evitar caer en el aborrecido "ocio y entretenimiento materialista". Hay audiovisuales que intentan probar la existen­cia de Dios y otros que intentan revelar la falacia de las teorías científicas para impulsar el creacionismo. Blasfemia, familia, aborto y la relaciones hetero y homosexuales son otros temas estrella.

Algunos vídeos relatan epifanías personales como el testimonio del ex homose­xual –según su propia definición– Robert Breaud, que relata cómo Jesús le ha transfor­mado o el alegato del ex musulmán Ergun Caner, actualmente diácono de la Iglesia Bap­tista. Uno de los más vistos reproduce la entrevista del fundador de God Tube, Chris Wyatt, en la cadena televisiva conservadora Fox, donde afirma que el material publica­do es enviado por los usuarios, que tienen la posibilidad de decidir con sus votos si el contenido es o no apropiado.

Suman numerosas descargas los trabajos sobre los entornos islámicos, que sue­len ser los que más debate despiertan, aunque las críticas y las polémicas son raras. Ade­más, decenas de fieles se han echado a la calle con cámaras para reinterpretar las gestas de los héroes de las Sagradas Escrituras. El fenómeno ha alcanzado tal enverga­du­ra, que los responsables de God Tube han lanzado un concurso, que premia con un viaje a Israel el autor del mejor documental bíblico.

Islam Tube y You Tube Islam, la respuesta islámica a God Tube, no se alejan de la pauta marcada.

También hay vídeos de temática diversa, la mayoría serios. Tampoco faltan pa­rodias y visiones irónicas, como los episodios del videoblog del cineasta musulmán afincado en Los Ángeles, Baba Alí, impulsor de Ummah Films, una productora halal, es decir permitida por la ley islámica.

Entre los más vistos de Islam Tube destaca el satírico Let' Bomb Iran, realizado por el artista de Ohio Adam Kontras, donde un risueño George Bush maniobra ejércitos y aviones delante de un tablero del juego Risk, acompañado por la melodía de Barbara Ann, de los Beach Boys, cuya letra ha sido modificada a partir del Babra Ann del estri­bi­llo, que también en el original suena parecido a bomb Iran.

No podía faltar Sheikh Osama Bin Laden, un retrato casi poético del hombre más buscado del mundo, así como el desplome de las Torres Gemelas y el macabro ví­deo (íntegro y con audio) de la ejecución de Sadam Husein.

Como en su homólogo cristiano, hay varios relatos de conversiones, reflexiones sobre los textos sagrados musulmanes, entrevistas a destacados imanes, rezos y alguna que otra fatwa, los pronunciamientos de los clérigos musulmanes basados en la sharia, la ley religiosa islámica.

Una sección está dedicada a los trágicos acontecimientos de Oriente Próximo, con noticias extrapoladas de los telediarios occidentales y los discursos de líderes reli­giosos y políticos, como Hasan Nasrallah, el actual secretario general de la milicia liba­nesa chií Hezbulá.

También hay algún vídeo provocador, como la grabación de un grupo de jóvenes judíos blasfemando, pero son una excepción.

La Constitución en Semana Santa

Autor: Alberto Piris
General de Artillería en la Reserva


Publicado originalmente en Estrella Digital

Es durante las celebraciones de Semana Santa cuando más se puede llegar a poner en duda la plena vigencia del artículo 16-3 de la Constitución española, que afirma sin rodeos: “Ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal”.

Pues bien, a pesar de lo dispuesto en nuestra Carta Magna, es fácil observar que en los cuarteles de las Fuerzas Armadas la bandera se iza a media asta durante algunos de estos días, es decir, a la mitad de la altura del mástil, lo que en la simbología militar es una evidente señal de luto. ¿Luto por quién o por qué? Sólo hay una respuesta. Guardan luto los militares, todos los militares, en sus cuarteles, porque lo impone el rito de una confesión religiosa específica. Cosa que apenas parece extrañar a nadie, en un país acostumbrado durante largos años a una deforme simbiosis entre lo militar y lo religioso. “Mitad monjes, mitad soldados”, fue la aspiración de ciertos españoles cuya huella aún parece perdurar, por lo que se puede apreciar.

Se advierte también durante esos días de luto religioso cristiano, en numerosas ciudades y pueblos de España, cómo son unidades militares y de la Guardia Civil las que dan escolta a los pasos procesionales, portando sus armas reglamentarias “a la funerala”, esto es, con sus bocas hacia el suelo en señal de duelo y desfilando a paso lento. Contribuyen con su presencia a mostrar, una vez más, lo borroso e impreciso de la separación entre la religión católica y el Estado.

Porque son, evidentemente, esos instrumentos de la defensa del Estado los que con su participación en tales prácticas religiosas están dando un marcado carácter estatal a ciertas ceremonias de la Iglesia Romana, contraviniendo lo dispuesto en la Constitución. No se trata de individuos que a título personal —sean o no militares— participan libremente con su presencia en las ceremonias religiosas, sino que lo hacen como miembros de las Fuerzas Armadas o de los Cuerpos de Seguridad del Estado, vestidos con uniforme de gala, encuadrados en unidades regularmente organizadas y exhibiendo en ocasiones su armamento. Es el propio Estado el que, a través de ellos, participa en las procesiones, en contra de lo que establece la Constitución.

Por otro lado, cuesta comprender por qué la Iglesia acepta, o incluso solicita en ocasiones, una simbólica protección armada para sus imágenes procesionales, aunque las armas de sus escoltas estén a la funerala y no se encuentren cargadas o en disposición de hacer fuego. ¿De quién hay que proteger a las estatuas y a los cofrades? Si, por el contrario, se afirma que se trata de una vieja práctica que debería respetarse, en defensa de la tradición, el problema se plantea aún con mayor crudeza: ¿es que deben seguir estando los ejércitos al servicio de la religión católica, como lo han estado en largas épocas anteriores? Porque ése es exactamente el simbolismo de las escoltas militares armadas en los pasos procesionales.

Pero el asunto no concluye ahí. Es en todo punto inconcebible, a la luz de la no estatalidad de ninguna religión, como impone la Constitución, que una unidad de las prestigiosas fuerzas de choque del Ejército de Tierra —la Legión— desembarque solemnemente todos los años en Málaga desde un buque de la Armada española, portando una estatua del crucificado, y de esa guisa participe en las procesiones del Viernes Santo de la capital andaluza.

Banderas a media asta, escoltas armadas en los pasos procesionales, estatuas portadas por unidades militares… es verdad que la tradicional Semana Santa española saca a la luz un trasfondo de la vieja España confesional, en la que hasta los sangrientos “picaos” de la Sonsierra riojana parecen un fiel trasunto de las aberrantes ceremonias propias de los chiíes musulmanes, que se flagelan periódicamente en recuerdo de sus profetas y califas. ¿Es ésta la España que cabe esperar en el siglo XXI?

Pero es todavía mayor el temor por lo que pueda venirnos encima. Si la enseñanza religiosa a cargo del Estado, actualmente en su mayoría católica, se extiende a la enseñanza de otras religiones, como parece ser peligrosa tendencia del presente apoyada en una lógica razón de imparcialidad religiosa, ¿qué podría ocurrir si esa idea se extiende a los actos de otras religiones? ¿Habrían de escoltar soldados españoles los actos públicos del nuevo año budista o portar imágenes de otros cultos en sus particulares celebraciones religiosas, si ése fuera su deseo?
Si ninguna confesión debe tener carácter estatal, como sabiamente establece la Constitución española, hora es de cumplir lo establecido y dejar a Dios lo que es de Dios y dar al César lo que es del César.

sábado 7 de abril de 2007

Una cruzada oscurantista de Paolo Flores D'Arcais


Articulo original, publicado en "El Pais" 1-4-07


La modernidad que conocemos, la modernidad occidental que lleva a la demo­cra­cia, se basa en la idea de la autonomía del hombre. Autos nomos, el hombre que es ley (nomos) para sí mismo (autos). El hombre es soberano, establece su propia ley, en vez de recibirla desde lo Alto y desde lo Otro, de un Dios trascendente. El hombre es libre precisamente por no estar ya obligado a obedecer normas que le vienen impuestas desde el exterior (eteros nomos, heteronomía), aunque en realidad por poderes terrenos que dicha voluntad divina pretende encarnar (Papas y/o Reyes). La premisa de la mo­der­nidad es la autonomía, su promesa es la soberanía del autogobierno.

El largo papado de Karol Wojtyła supuso una ininterrumpida denuncia y crítica de esta modernidad (modernidad incompleta: las democracias realmente existentes están bien lejos de realizar la soberanía de los ciudadanos). El Papa polaco denunciaba el es­pí­ritu ilustrado como el alambique que produjo –precisamente a partir de la pretensión de la autonomía del hombre– el nihilismo moral y, como consecuencia, los totalitaris­mos del siglo XX y sus homicidios de masa. En pocas palabras, ¡Voltaire en la raíz de los campos de concentración nazis y del Gulag!

Tanto Wojtyla como su sucesor hicieron suya, por tanto, la célebre frase de Dos­toievski: "Si Dios no existe, todo está permitido". Joseph Ratzinger, que del papa Woj­tyła fue por lo demás el principal ideólogo, no ha hecho más que radicalizar el anatema de Juan Pablo II contra la modernidad, enmarcándolo en una auténtica estrategia cultu­ral y política. En una eficaz cruzada oscurantista, que tiene hoy nuevas posibilidades de éxito (parcial por lo menos) gracias, entre otras cosas, al clima de fundamentalismo cris­tiano que está acompañando en Estados Unidos a la presidencia de Bush.

La piedra angular de esta estrategia es la idea de que –frente a la crisis de valores que está llevando al mundo globalizado a su quiebra, a través de conflictos incontrola­bles y desconfianza de las democracias en sí mismas– "sólo un Dios puede salvarnos". El verdadero choque de civilizaciones vería oponerse a las religiones en su conjunto por una parte y, por otra, a la inevitable deriva nihilista de toda sociedad que pretenda pres­cindir de Dios (y de una "ley natural" que sin embargo coincide puntualmente con la ley de Dios).

El discurso de Ratisbona, que impulsó a más de un Gobierno islámico a lanzar contra el Papa el fanatismo de las multitudes, era en realidad una invitación a los mono­teísmos (el Islam incluido, mejor dicho, el Islam más que nunca) para formar un frente común contra la verdadera amenaza que se cierne sobre la civilización: el ateísmo y la indiferencia, en definitiva, un laicismo que pretende excluir a Dios de la esfera pública y de la elaboración de las leyes. Ratzinger obviamente no sitúa todas las religiones mo­noteístas al mismo nivel: a la religión cristiana en su versión "católica apostólica roma­na" se le reserva un primado conferido en virtud de su capacidad, que sólo el catolicis­mo ejecuta de forma acabada, de ser una religión no sólo de la fe sino también del lo­gos. Es decir, una religión no sólo capaz de asumir la revelación divina sino también de autentificar en sí misma la razón humana y su tradición, desde Sócrates en adelante. Una religión de la verdadera ilustración, de la razón "rectamente entendida".

Pero si la doctrina de la Iglesia de Roma y de su Sumo Pontífice constituyen una verdad que no es sólo cuestión de fe sino también racional, de ello se deriva la preten­sión de que parlamentos y gobiernos no promulguen leyes en conflicto con tal doctrina, puesto que serían leyes que violarían la "naturaleza humana", de ese animal racional que es y debe ser el hombre. Y contra natura, como sabemos, son según la Iglesia cató­lica el aborto, la contracepción (incluido el preservativo), el divorcio, la investigación científica con células estaminales, la homosexualidad, y obviamente la eutanasia (es de­cir, la decisión de un enfermo terminal, sometido a sufrimientos inenarrables, de que su tortura no sea prolongada).

En todos estos ámbitos, que con el progreso científico van ampliándose, Ratzin­ger sigue repitiendo que un parlamento y un gobierno que aprueben leyes contra natura, se convertirían ipso facto en ilegítimos, por más que hayan sido elegidos con todas las de la ley en una democracia constitucional. Es la misma actitud que Wojtyła ya sostuvo ante al Parlamento polaco (¡el primero elegido democráticamente al cabo de medio si­glo!), cuando llegó a definir el aborto como "el genocidio de nuestros días". En el con­texto polaco, esas palabras establecen una espeluznante ecuación entre holocausto y aborto, entre una mujer que aborta y un SS que arroja a un niño judío a un horno crema­torio.

Cosas así se le perdonaban a Wojtyła (incluso en el mundo laico) a causa de su "pacifismo". Ratzinger, en cambio, ha emprendido una fase nueva: está convencido de que la crisis de las democracias ofrece a la Iglesia mayores e inesperados espacios de in­fluencia, tanto entre la clase política como entre los ciudadanos. La estrategia es explí­ci­t­a incluso en sus plazos y en sus lugares: Italia está considerada como el eslabón débil, donde poder experimentar inicialmente esta auténtica "reconquista", para pasar después a España, sin perder la esperanza de una futura acción en Alemania. Francia, en su esta­do actual, parece aún demasiado enraizada en su republicanismo laico para que una cru­zada cultural y política oscurantista sea factible.

El corazón de esta estrategia, el frente común de las religiones contra el espíritu ilustrado del hombre autónomo, está destinada al fracaso. Toda religión pretende ser "más auténtica" que las demás, de modo que el conflicto que siguió al discurso de Ratis­bona no será el único.

Pero los perjuicios que esta nueva santa alianza católico-islámica (y de sectores crecientes del judaísmo, así como del protestantismo de América del Norte y del Sur) está produciendo en su pars destruens contra la democracia son ingentes ya. En Italia, el 70% de los ciudadanos se ha declarado a favor de la eutanasia, pero la Iglesia ha conse­guido bloquear incluso una ley increíblemente moderada sobre las parejas de hecho. Y para el 12 de mayo está prevista una gigantesca manifestación clerical de masas bende­cida por la Conferencia Episcopal italiana. Y también la jerarquía española anuncia una nueva fase ofensiva. Mientras, el mundo laico, por desatención o por oportunismo, per­manece en silencio; y la ofensiva contra la ciencia darwiniana se va extendiendo desde la Casa Blanca a la catedral de Viena.

Paolo Flores d'Arcais es filósofo y director de la revista MicroMega. Autor de El soberano y el disidente (Montesinos-Ediciones de Intervención Cultural). Traducción de Carlos Gumpert

IU-ICV denuncia Gobierno elude control parlamentario acuerdos Iglesia-Estado

El portavoz de IU-ICV, Gaspar Llamazares, acusó hoy al Gobierno de 'eludir' el control parlamentario por no facilitar al Congreso de los Diputados el contenido íntegro de los acuerdos sobre financiación de la Iglesia Católica alcanzados entre el Estado español y la Santa Sede.
En su intervención durante la jornada 'Libertad de conciencia y libertad religiosa: hacia un Estado laico', organizada por IU-ICV en el Congreso, Llamazares reprochó al Ejecutivo que sólo haya remitido al Parlamento el canje de notas entre España y el Vaticano, un acuerdo diplomático entre estados que -aseguró- no es posible recurrir ante el Tribunal Constitucional.

El líder de IU lamentó que el Gobierno socialista 'se pliegue' a los intereses de la jerarquía católica 'sin conseguir nada a cambio', porque la Iglesia mantiene su beligerancia contra la política de nuevos derechos cívicos puesta en marcha por el PSOE.

Para Llamazares, la Conferencia Episcopal se ha convertido en el 'buque insignia' de la extrema derecha española, y señaló que 'cada vez que habla monseñor Cañizares, sube el pan'.

Defendió además la asignatura de 'Educación para la Ciudadanía' que se estudiará próximamente en los colegios frente a los intentos de imponer una moral 'privada' en el ámbito público.

Por su parte, su compañero de grupo parlamentario Joan Herrera aseguró que el Gobierno 'nos ha defraudado' en el objetivo de un Estado verdaderamente laico y aconfesional en el que la Iglesia católica no goce de privilegios.

Según Herrera, el reciente acuerdo con la Santa Sede mantiene las ventajas del sistema de financiación de la Iglesia Católica y 'perpetúa' un modelo confesional del Estado 30 años después de la aprobación de la Constitución de 1978.

'Zapatero ha fallado' en el objetivo de un Estado laico, subrayó el portavoz de IU-ICV, quien reprochó al Gobierno que en materia de religión haya preferido pactar con formaciones políticas conservadoras como CiU.

En este sentido, denunció la 'falta de voluntad' del Ejecutivo socialista en el avance del laicismo que contrasta -dijo- con las opiniones de destacados dirigentes del PSOE a favor de un Estado verdaderamente aconfesional.

'Nos parecen entrañables las opiniones a favor de la laicidad que vienen desde el PSOE, pero lo que valen son los votos', ironizó.

Junto a Llamazares y Herrera, participaron en la jornada sobre el laicismo Juan Francisco González, presidente de Europa Laica; Dionisio Llamazares, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado; Henry Peña-Ruiz, miembro de la comisión Stasi para la aplicación de la laicidad en Francia; y Joan-Francesc Pont, presidente de la Fundació Ferrer i Guárdia.

jueves 15 de marzo de 2007

Obispo defiende la cruz en las escuelas aludiendo a la quema de conventos

Remitiendo “a los desafueros iconoclastas de la II República” y denunciando “los vientos solanos de una descristianización de España, propiciada en parte por estrategias oficiales”, el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, Antonio Montero, defiende la presencia de los cruces en "ámbitos de dominio público como escuelas, hospitales, cuarteles y juzgados; o en los picachos de montaña y en los cruces de caminos”.

En el artículo El crucifijo en las escuelas, publicado por ABC, Montero reconoce recurrir “a mi propia memoria histórica, en la más remota primera infancia” para remitirse al derribo de un cruz de piedra en su pueblo, símbolo destruido como parte de “la furiosa onda expansiva de quemas de Iglesias y conventos –más de un centenar en toda España-, en mayo del 31, al mes casi exacto de la proclamación de la segunda República”. “Anticlericalismo jacobino” Apunta estos hechos en el debe de un régimen republicano con “un rostro obscuro en el anticlericalismo visceral y jacobino” y encuentra otro ejemplo de ello en “la orden ministerial de retirada del Crucifijo y de otros signos religiosos de los centros escolares del Estado”. Desafueros iconoclastas, también hoyTras ese preámbulo, Montero establece un paralelismo al señalar que ignora si “los padres de alumnos que repiten miméticamente hoy la misma petición a los poderes públicos conocen o no los desafueros iconoclastas de la segunda República”, y enmarca estas solicitudes en “una torpe guerra de símbolos en la que se hieren sentimientos y creencias, agrietando peligrosamente la fractura social de nuestro pueblo”.

El colmo El arzobispo emérito se muestra indignado ante estos intentos de no incluir signos religiosos en espacios laicos: “Como si no tuviéramos ya bastante con los vientos solanos de una descristianización de España, propiciada en parte por estrategias oficiales (…). Acorde todo eso con un proyecto de educación ciudadana impuesto en todas las escuelas, aunque ausente de toda trascendencia y opuesto en puntos nucleares a la antropología cristiana”. El espejo de Italia “Cuesta infinito creer que esa insignia de reconciliación planetaria pueda suscitar rechazo en niños no cristianos, que no estén torcidamente amaestrados” argumenta Montero, que defiende que “la aconfesionalidad del Estado” no debería suponer la “desaparición de la Cruz en ámbitos de dominio público como escuelas, hospitales, cuarteles y juzgados; o en los picachos de montaña y en los cruces de caminos”. Invoca el ejemplo de Italia, “tan gemela culturalmente a nosotros” porque allí el Consejo de Estado defendió que “la laicidad debe aplicarse con arreglo a la tradición cultural y a las costumbres de cada pueblo”. Gobernantes avisados Montero compara la petición de retirar los crucifijos con “remover las aguas serenas de unas aulas” de alumnos mayoritariamente católicos y concluye advirtiendo que “juristas tiene el país y gobernantes avisados, sin tener que inventar un problema para cada solución”.

Tribunal constitucional y asignatura de religion

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional acerca de la no renovación de contrato a una catequista de religión católica ha puesto de manifiesto en toda su crudeza la situación de la supuesta aconfesionalidad del Estado español, veintiocho años después de aprobada nuestra Constitución.
Tras los difíciles equilibrios de la Transición, el sentir mayoritario de los ciudadanos apostó claramente por un cambio de modelo político y económico que, con todas las salvedades que se quiera, permitió avanzar afanosamente entre los escombros de la Dictadura. Todo parece indicar que la intención del legislador, en materia religiosa, era definir también una nueva trayectoria, diametralmente opuesta al nacionalcatolicismo imperante hasta entonces: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Mientras los españoles poníamos el foco de nuestra atención en la definición del nuevo marco político y económico, el grupo de presión de la jerarquía católica maniobraba para dar dos golpes de mano verdaderamente maestros:
1º) Desde dos años antes de la aprobación de la Constitución, la Iglesia católica (Ic, en adelante) venía negociando con el Estado español unos nuevos acuerdos que lavaran la cara de los de 1953 firmados con el régimen franquista. Se estaban preparando su particular Transición Antidemocrática religiosa, y dichos Acuerdos Estado español-Vaticano estuvieron listos antes de la aprobación de la Constitución española, por lo que hubo que posponer la firma de los mismos. En este sentido, los citados Acuerdos son, evidentemente, predemocráticos y, por lo tanto, antidemocráticos. En lo que se refiere a la enseñanza de religión, sus efectos inmediatos desviaron la trayectoria de la “cuestión religiosa” en un sentido diametralmente opuesto a la supuesta aconfesionalidad del Estado:
- Los catequistas eran designados por el Estado a propuesta de la Iglesia.
- Se pueden remover por razones religiosas o de costumbre (de acuerdo al Código Canónico).
- En Preescolar, EGB y FP, se designaba a los profesores que lo solicitaran.
- Los profesores formarán parte del claustro escolar.
- La jerarquía católica señala los contenidos de enseñanza y formación católicas, proponen los libros de texto y el material didáctico pertinente.
- La jerarquía eclesiástica y ¿el Estado? velarán porque la enseñanza y formación católicas se impartan adecuadamente.
- La situación económica de los profesores de religión católica se concertará entre la Administración y la Conferencia Episcopal.
2º) Un año después, en 1980, se aprobó la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LOLR, en adelante), con otra segunda vuelta de tuerca definitiva en relación con el tema que nos ocupa:
- Derecho a recibir educación religiosa y moral dentro y fuera del ámbito escolar.
- Los poderes públicos facilitarán la asistencia religiosa en el ejército, hospitales y cárceles y formación religiosa en centros docentes públicos.
- Se dejan fuera de esta ley, expresamente, la difusión de valores humanísticos o espirituales u otros fines análogos ajenos a los religiosos.
- El Estado establecerá acuerdos de cooperación con las religiones “de notorio arraigo” (por ámbito o número de creyentes).
- La religión se incluirá como área o materia en los niveles educativos que corresponda y será de oferta obligatoria para los centros.
De esta forma, mientras los españoles nos ocupábamos de Estatutos de Autonomía, modelo económico del Estado, libertades políticas o derechos sindicales, la jerarquía eclesial se afanaba por definir una trayectoria en sentido contrario a la aconfesionalidad que proponía la Constitución. Claro está que convenientemente apoyada en los dos “pequeños” detalles del artículo 16.3: “tener en cuenta las creencias religiosas” y las “relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”.
Los dos golpes de mano referidos vinieron seguidos de la siguiente “lluvia fina” legislativa o jurisprudencial:
Orden de 28/07/79: en la educación preescolar y EGB se encomienda la enseñanza de la religión católica, “preferentemente”, a profesores del Centro que lo asuman voluntariamente y que sean considerados competentes por la Ic. Si no existen profesores en el Centro, personas propuestas por la Ic, declarados previamente competentes por la propia Iglesia.
Orden 11/10/82: nombramiento anual y renovación automática de los profesores de religión.
Ley Orgánica 1/1990 (LOGSE) (Disposición Adicional 2ª, según Ley 50/1998): 1) La enseñanza de la religión se ajustará al Acuerdo con la Santa Sede; 2) Se incluirá la religión como área o materia en los niveles educativos que corresponda y será de oferta obligatoria para los centros; y 3) Los profesores de religión que no sean funcionarios serán contratados laborales y sus retribuciones se equipararán a las de los profesores interinos.
Orden de 9/09/93 (Convenio con la Conferencia Episcopal): el Estado asume la financiación de la enseñanza de la religión católica de los profesores propuestos por la Ic, que no eran personal docente y designados por el Ministerio de Educación en los Centros públicos de Primaria y EGB, transfiriendo mensualmente a la Conferencia Episcopal las cantidades correspondientes. El Gobierno los incluye en la Seguridad Social.
Para los profesores de religión en Bachillerato y Formación Profesional se tenía en cuenta la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media de 1953, que preveía los nombramientos a propuesta de la Ic, remuneración equivalente a catedráticos numerarios, nombramiento de sacerdotes o seglares (en este caso, superando pruebas eclesiales) y remoción a instancia de la Iglesia. Así, la Orden antes aludida de 1979 asumió esta situación de partida de 26 años antes: 1) Equiparación retributiva con los funcionarios interinos; 2) Remuneración a cargo del Estado; y 3) Nombramiento y cese a propuesta y requerimiento de la Iglesia.
Así pues, desde 1988, bien mediante Ley o por jurisprudencia, todos los profesores de religión católica en Centros públicos, que no fueran funcionarios, son trabajadores de la Administración pública educativa en todos los niveles de enseñanza.
Orden de 9/04/1999 (Convenio aprobado por): recoge la Declaración eclesiástica de Idoneidad (DEI) creada por la Conferencia Episcopal como requisito obligatorio para ejercer como profesor de religión (“Requisitos de formación teológica y pedagogía religiosa”).
De esta forma, en el transcurso de 20 años, la jerarquía eclesial ha tejido una tupida tela de araña en defensa de sus privilegios, blindando sus intereses en una dirección diametralmente opuesta a la aconfesionalidad declarada, y pretendida; por nuestra Constitución, convirtiendo su influencia y prepotencia, a través de sus múltiples mecanismos de presión (financieros, mediáticos y políticos) en una auténtica Transición Inversa, dirigida hacia el pasado.
No necesitábamos que el Tribunal Constitucional desvelara lo que todos los españoles sabíamos: la enseñanza de religión en la escuela es pura y simple catequesis. Como ilustra el propio Catecismo de la Ic, catequesis es “educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana”. Y Punto. La jerarquía católica debe dejar de jugar con las palabras para ocultar esta ignominiosa realidad: la catequesis y el adoctrinamiento deben salir de la Escuela.
La escuela debe ser el lugar de la razón, la ciencia y la formación de ciudadanos. No es razonable que sea el lugar de la fe, la verdad y el adoctrinamiento cristiano. Y por supuesto, es menos razonable que estemos pagando a escote, entre todos los españoles, los sueldos de la jerarquía católica, sus pastores, sus catequistas y demás arietes confesionales, mientras tenemos que soportar su obstruccionismo político incívico, en unos casos, o su pasividad y falta de compromiso con un Estado formalmente confesional, en otros.
No debemos olvidar que cuando, como ciudadanos y contribuyentes, subvencionamos instituciones educativas confesionales (escuelas o universidades), estamos contribuyendo a forjar las futuras clases dirigentes confesionales, que dirigirán las futuras instituciones estatales españolas con criterios confesionales, como sucede con frecuencia en la actualidad.
Discrepamos profundamente de la reciente sentencia del Constitucional, dando por buenos comportamientos puramente inquisitoriales y totalitarios en materia de derechos elementales así como por el contenido y la verborrea claramente eclesiásticos de los argumentos utilizados para defender la autoridad de la iglesia. En definitiva por lo que supone de subordinación de los derechos cívicos al poder religioso, toda vez que, a su entender, los Acuerdos no plantean ningún problema de inconstitucionalidad.
Es cierto que existen jueces más progresistas o conservadores, pero el problema no radica ahí: el problema es que la urdimbre legislativa existente en la materia, con la aquiescencia de TODOS los partidos políticos que han gobernado en estos últimos 28 años, hace materialmente imposible que se puedan dar pasos en un sentido verdaderamente aconfesional, como parecía ser la voluntad del legislador constitucional (con importantes matices, es cierto) y el interés popular mayoritario en el ya lejano 1979.
Se engañan los partidos más progresistas si piensan que la cesión continuada aplacará a la Iglesia y conllevará paz social: la jerarquía eclesiástica ha demostrado ser insaciable; tan pronto como consigue un objetivo lanza a sus huestes a por el siguiente (ahora es la rebelión social contra la asignatura de Ciudadanía). No están dispuestos a ceder sus privilegios aunque para ello tengan que llamar a la revuelta social. El juego de palabras en boca del episcopado les hace calificar de “positiva” cualquier cooperación con sus privilegiados intereses (laicidad positiva, cooperación positiva) y anatemizar como “excluyente” o “agresiva” cualquier intento de menoscabar sus privilegios.
Nuestro laicismo no tiene nada de agresivo ante la hostilidad, la prepotencia y los privilegios eclesiales. Sólo reclamamos, tranquila y pacíficamente, que la jerarquía católica quite sus manos eclesiales de las instituciones y los Presupuestos públicos, haciendo realidad la aconfesionalidad del Estado pretendida por nuestra Constitución hace 28 años.
Se ha creado una situación de verdadera alarma social introduciendo la religión en la escuela, homologando y retribuyendo a sus catequistas y decidiendo a quién se contrata y cuándo se despide, con el dinero de todos los españoles. No tiene nada de razonable que los Centros privados de la Iglesia reciban 3.200 millones de euros de subvenciones del Estado. No es razonable que tengamos que abonar todos los españoles 517 millones de euros para salarios de los catequistas de religión. En fin, no es razonable que la Ic se embolse 5.000 millones de euros del bolsillo de todos los españoles, en un Estado que se declara aconfesional.
El problema de varios miles de catequistas, la enajenación de sus derechos fundamentales como ciudadanos, sin olvidar que se embolsan más de 500 millones de euros del Presupuesto del Estado para sus salarios, comparado con la dimensión escandalosa que ha alcanzado la problemática eclesial en el contexto de un Estado aconfesional demediado, es poco relevante. Catequistas que son contratados en virtud de ignominiosos acuerdos con el Vaticano y que aceptan pasar por el tamiz de la “idoneidad moral”, demuestran muy poco respeto por los principios constitucionales en los que millones de españoles creen.
Ha llegado el momento de que los partidos políticos que se autodenominan laicos sean consecuentes con su ideario y transformen en leyes su aparente voluntad laicista. La clara disonancia entre lo que dicen y lo que hacen en esta materia impide, por otra parte, que se articule una mayoría social visible que ponga coto, primero, y consiga revertir después, la maraña legislativa confesional que sólo favorece a la Iglesia católica, en detrimento de los millones de españoles con creencias de origen no religioso o religioso no católicas.
Hacemos un llamamiento, asimismo, a todas las organizaciones sociales y sindicales para que, lejos de sentir esta problemática como ajena, perciban que lo que está en juego es la calidad de nuestra convivencia democrática y nuestra propia condición de ciudadanos libres e iguales, pues sólo en un contexto de libertad de creencias e igualdad de todas ellas es posible articular la convivencia ciudadana en una sociedad tan compleja, caracterizada por la obligación de entenderse. Y la trayectoria iniciada hace 28 años se orienta en un sentido divergente: privilegios para uno, menosprecio para todos los demás.
Grande ha sido la transformación de la sociedad española desde la aprobación de la Constitución, e importante la legislación social de inspiración laica (y por tanto, cívica) que ha visto la luz en relación con problemas importantes: divorcio, interrupción del embarazo, matrimonio homosexual,… Sin embargo, en materia religiosa, no sólo la Transición no ha comenzado, sino que se ha retrocedido. Creemos que ha llegado el momento de denunciar los Acuerdos con el Vaticano y sustituir la Ley de Libertad Religiosa por otra ley sobre la Libertad de Creencias. Creemos que ha llegado el momento de plantearse una nueva redacción de los artículos 16 y 27 de nuestra Constitución que dé cabida, sin ambages, a la libertad de creencias (como todos los grandes tratados internacionales en la materia), y que elimine la referencia privilegiada a la religión católica, y consiguientemente, a las creencias religiosas.
Instamos a la creación de plataformas cívicas, políticas y sindicales que, de forma coordinada, creen una mayoría social activa que trabaje por la consecución de los objetivos expuestos, y que pueda provocar, y respaldar, una iniciativa política hoy inexistente. Debemos dar comienzo a la Transición religiosa en España.
La sociedad española debe ser consciente de que si no desmonta ladrillo a ladrillo cada Ley y cada Orden del muro confesional levantado durante 28 años de ignominia, jamás veremos la playa laica que, sin ser obviamente ninguna sociedad perfecta, será una sociedad habitable en la que todas las creencias, religiosas o no religiosas, se sientan cómodas, sin tener que soportar los privilegios intolerantes e intolerables de la Iglesia católica.
Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid
http://perso.wanadoo.es/laicorivas /Rivas Vaciamadrid, a 10 de marzo de 2007

domingo 4 de marzo de 2007

Sin Fe, ni fu ni fa

Fernando Savater


A menudo, las indignaciones o escándalos de nuestra sociedad recuerdan bas­tan­te a los caprichos apasionados de la multitud en el circo romano. Por ejemplo, el pataleo suscitado porque una agraciada señora que se presenta a un concurso de belleza (oca­sión paradigmáticamente machista) sea tratada, oh sorpresa, de modo paradigmática­men­te machista al discriminarla por su maternidad. Eso es como ir al campo de fútbol y luego protestar ante el griterío porque levanta dolor de cabeza (no quiero dar ideas pero ¿acaso los propensos a la jaqueca no tienen derecho a frecuentar los estadios? Interesan­te problema jurídico). De parecido tenor me parece –dejando aparte pormenores del de­recho laboral que conozco poco– la irritación suscitada porque el obispo correspondien­te haya cesado a una profesora de religión que convive con quien quiere y como quiere. Precisamente la doctrina que ella está profesionalmente obligada a enseñar prohíbe tal libertad de costumbres. De hecho, la Iglesia para cuya propaganda ha sido elegida –a costes pagados por el Estado, eso sí– ha tenido a lo largo de los siglos y aún quisiera retener dentro de lo posible el ordenamiento por medio de premios y castigos (algunos sobrenaturales y otros no tanto) de la vida privada de los ciudadanos. No puede por tan­to extrañar que trate al menos de controlar a quienes hablan en su nombre y según su nombramiento, ya que el resto de la sociedad parece estar cada vez menos por la labor. Sería sorprendente que los obispos eligieran para transmitir su reglamento teocrático a los jóvenes a quienes tienen ideas parecidas a las de los jóvenes y no a las suyas.

El caso suscita interesantes reflexiones sobre la evidente impropiedad de mante­ner una asignatura confesional –sea obligatoria, voluntaria o mediopensionista– en la enseñanza pública. En un artículo aparecido como es lógico en Abc ("Profesores de reli­gión", 24-2-2007), Juan Manuel de Prada compara el caso de la profesora expulsada con el de un militar que, tras haberse graduado en la academia con calificaciones sobresa­lientes, se negara a ir al campo de batalla alegando convicciones pacifistas. Según Pra­da, nadie se escandalizaría de que fuese destituido puesto que "profesar la milicia y ne­garse a empuñar un arma son circunstancias incompatibles". En este último punto, des­de luego, es imposible no estar de acuerdo con él. Pero el símil plantea cuestiones in­quietantes. A ningún profesor de geografía se le puede echar de su plaza por ser remiso a viajar, a ningún profesor de literatura se le cesa por preferir leer El Código da Vinci a En busca del tiempo perdido y ni siquiera son privados de su doctorado tantos médicos destacados que fuman, beben y perjudican alegremente su salud como si la ministra Elena Salgado no hubiera venido jamás a nublar nuestras vidas. En cambio, a la profe­sora de religión amancebada –perdonen el término anticuado, tan barojiano– se la pone de patitas en la calle... sin que el Tribunal Constitucional logre presentar objeción váli­da. ¿Cómo puede ser eso? Pues lo explica Prada muy clarito: "Siendo la asignatura de religión de naturaleza confesional, nada parece más justo que exigir a quienes la trans­mi­ten una coherencia entre las enseñanzas que transmiten y su testimonio vital, (...) que exigir a los docentes que prediquen con el ejemplo y profesen efectivamente y no sólo de boquilla la fe que se disponen a transmitir". Sigue teniendo razón desde su perspecti­va, aunque precisamente sea esa perspectiva la que nos plantea problemas a quienes de­seamos una educación pública digna de tal nombre y por tanto inevitablemente laica.

Veamos: para empezar hay que hablar con propiedad. No estamos refiriéndonos a los profesores de religión en abstracto, de historia de las religiones o de creencias re­li­giosas comparadas, ni siquiera a docentes que enseñen los principios del cristianismo y sus múltiples variedades instituidas, sino a personas designadas por las autoridades ecle­siásticas para impartir doctrina católica con más o menos adornos. No es una asignatura relacionada con el conocimiento sino con la devoción. De ahí que –a diferencia de lo que ocurre en las materias de sustancia científica– se pida militancia a quienes la impar­ten, como bien subraya Juan Manuel de Prada: los profesores de catolicismo deben ser mitad monjes y mitad soldados, para utilizar otra expresión antañona. Lo que importa no es la autenticidad de lo enseñado (me temo que bastante discutible) sino la autentici­dad de la fe con que se enseña. Se trata no de saber sino de creer o de aprender lo que hay que creer y a qué principios se debe obediencia. Es la fe quien mueve toda esta mon­taña pedagógica. De aquí también la dificultad intrínseca de evaluar semejante ma­teria como las demás. Para ser rigurosos y coherentes con lo que se exige a los docentes, deberían puntuarse las buenas obras de los alumnos y su entrega piadosa al culto divino, no las respuestas a ningún tipo de cuestionario. Los pecados veniales restarían puntos y tres pecados mortales –por ejemplo– podrían bastar para suspender el curso. En esta asignatura no debería haber otros exámenes que los exámenes de conciencia...

Hay que reconocer que todo esto suena bastante raro, pero por lo visto es lo que dispone el Concordato firmado con la Santa Sede. Supongo que por eso la sentencia del Tribunal Constitucional establece que "si la impartición en los centros educativos de una determinada enseñanza religiosa pudiera eventualmente resultar contraria a la Cons­titución, ya fuere por los contenidos de dicha enseñanza o por los requisitos exigidos a las personas encargadas de impartirla, lo que habría de cuestionarse es el acuerdo en virtud del cual la enseñanza religiosa se imparte, no la forma elegida para instrumentar­lo". En efecto, es ese acuerdo lo que urge revisar (por cierto, se firmó en el año 1979 –como una herencia de la época franquista que por entonces más valía no meterse a dis­cutir– y según creo sólo por tres años). Porque resulta por lo menos inusual que una materia figure en el programa de bachillerato no por decisión libre de las autoridades educativas sino como concesión a una entidad foránea. Además, ¿qué consideración institucional merece la Santa Sede? Si se trata de una autoridad eclesiástica, la cabeza de la Iglesia Católica, ¿por qué debe mantener con ella nuestro Estado no confesional un tratado especial y comprometedor? Si se trata de un Estado extranjero con todas las de la ley, es hora de recordar que en él no se respetan derechos fundamentales en lo tocante a la libertad religiosa, igualdad de sexos para acceder a cargos públicos, etc... En una palabra, es una teocracia al modo de Arabia Saudí y no parece por tanto la influencia más deseable en el plan de estudios de un país democrático. Ese Concordato venido del franquismo concuerda muy mal con nuestras instituciones actuales y muchos católicos lo reconocen abiertamente así. Aquí y no en otra parte está el verdadero problema y el auténtico escándalo.

El adoctrinamiento confesional, sea católico, protestante, musulmán, judío o lo que se quiera, no ha de tener lugar en la enseñanza pública, ni como asignatura opcional pero pagada por el erario público ni mucho menos como obligatoria. Defender así el laicismo indispensable para el funcionamiento democrático no es un tema menor y hoy menos que nunca. Desde la ultramontana Polonia, pasando por Bélgica, Italia o España y hasta la admirable Francia, ahora amenazada en el horizonte por las propuestas neo­in­tegristas de Sarkozy, es raro el país europeo que no padece conflictos con el regreso in­vasor de la mentalidad religiosa en el siempre vulnerable redil educativo. Entre noso­tros, suele trivializarse el tema o convertirse en palestra partidista, en ambos casos al mo­do de la discusión sobre el nacionalismo. Para los pro-nacionalistas actuales, cual­quier reivindicación de la unidad de España como Estado de Derecho es "rancia"... co­mo si los derechos históricos impertérritos ante el paso de los siglos y la segregación étnica fuesen conquistas de la modernidad. También para los actuales abogados del cle­ricalismo el laicismo es progresismo trasnochado y, según Rouco Varela, el ateísmo re­sulta decimonónico (por lo visto la transubstanciación eucarística y la resurrección final de los muertos es lo que más va a llevarse la próxima temporada). Otros pretenden que el laicismo es un perverso invento de Zapatero y sus adláteres, lo mismo que hay quien cree que denunciar el separatismo reaccionario (todos lo son) es una maniobra al servi­cio del PP o del tradicional fascismo hispánico. Quiero pensar que la mayoría de este país –aunque desde luego la menos estentórea– no vive políticamente empobrecida por semejantes tópicos sectarios.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

El País, 1-3-07

'Summun ius, summa iniuria'

José María Catillo

EL texto latino, que da título a este artículo, es un aforismo jurídico, tomado de Cicerón (De Off. 1. 10. 33). El aforismo significa: «Suma justicia, suma injusticia». Este aforismo se cumple en la figura jurídica del 'fraude de ley', que sucede cuando un sujeto, con el fin de evitar la aplicación de una norma jurídica, que no le favorece o no le interesa, se ampara en otra norma, llamada «de cobertura», y así busca dar un rodeo que le permite sortear la prohibición o las obligaciones que le imponía la norma vulnerada. Esto ocurre con más frecuencia de lo que algunos se imaginan. Por ejemplo, en la Constitución Española se dice (a. 1) que todos los españoles somos iguales en dignidad y derechos. Pero sabemos que los ricos tienen privilegios legales que no tienen los pobres, por ejemplo, pagar una fianza para eludir la cárcel. Ya sé que eso no es, hablando con propiedad, un 'fraude de ley'. Pero es 'suma justicia' para el rico y 'suma injusticia' para el pobre.

Estos días se habla de la sentencia del Tribunal Constitucional, según la cual los obispos pueden legalmente expulsar a un profesor de religión si no es competente por su recta doctrina y, además, si no destaca «por el testimonio de su vida cristiana», como ha dicho la presidenta del Constitucional al defender esta sentencia. Los que están en contra de tal sentencia, dicen que la doctrina del Tribunal Constitucional es contraria a la Constitución de un Estado no confesional. Porque un Estado así, no tiene por qué andar indagando las creencias, y menos aún la vida privada de nadie. El derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que se garantiza en nuestra Constitución (art. 18, 1), se ve seriamente amenazado con esta sentencia. Además, todo esto pone en cuestión la no confesionalidad del Estado. Porque, como ya he dicho otras veces, un Estado no confesional no tiene por qué enseñar catecismo a los ciudadanos. Pero, antes que nada de eso, hay en la reciente sentencia algo mucho más grave. La causa de este embrollo jurídico radica en que los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979 llevan inevitablemente a romper el citado 'principio de igualdad' de nuestra Constitución. Mientras esos Acuerdos estén en vigor, la igualdad en derechos de todos los españoles no será posible. Porque los católicos tenemos (y tendremos) unos derechos que no tienen (ni tendrán) quienes pertenecen a otras confesiones religiosas. Dado el enorme pluralismo de religiones y creencias, que hay ahora mismo en España, no es posible que ningún gobierno pueda conceder a todas y cada una de esas religiones todos los privilegios legales que tiene la Iglesia católica y que no tienen los demás. La 'suma justicia' que se le hace a la Iglesia produce inevitablemente la 'suma injusticia' que se les hace a los demás.

Ahora bien, ni el Estado ni la Iglesia pueden permitir semejante situación. El Estado no puede permitirla porque eso amenaza (e incluso contradice) su ordenamiento constitucional. Y la Iglesia tampoco puede permitirla porque eso amenaza y contradice su ejemplaridad y, por tanto, algo que pertenece a su razón de ser. Es evidente que los obispos tienen que procurar la debida educación confesional para sus fieles. Pero lo que no es evidente es que eso tenga que hacerlo el Estado. Los planes de estudio de un Estado, en el que conviven gentes de tantos 'credos' y personas que no tienen creencias religiosas, deben incluir la debida información sobre el hecho religioso, su razón de ser, su historia, sus limitaciones y sus consecuencias. Lo que no está claro es que un Estado no confesional tenga que enseñar el catecismo religioso de una determinada confesión, al tiempo que no enseña los catecismos de las restantes confesiones.

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional da pie para decir que no podemos estar de acuerdo con un gobierno que favorece a una confesión religiosa (la Iglesia católica) con privilegios que no tienen las demás. Se puede sospechar que el PSOE no ha denunciado la inconstitucionalidad de los Acuerdos de 1979 porque le interesan los votos de los católicos de izquierdas. Como se puede sospechar también que el PP se aferra a los privilegios de la Iglesia porque eso le da votos de la derecha. Todos utilizamos la Religión para lo que nos conviene. Pero, más que con los políticos, estamos en desacuerdo con la Iglesia. Los obispos no pueden pedir ejemplaridad confesional a los profesores de religión a costa de perder ellos la ejemplaridad que tienen que dar a todos como representantes oficiales de Jesucristo, que no quiso para él privilegio alguno. Por otra parte, como es sabido, los obispos invocan el derecho de los padres a que el Estado enseñe la religión que ellos eligen para sus hijos. Y hacen bien al exigir ese derecho. Pero, ¿por qué no exigen que tal derecho se aplique a todos los ciudadanos, ya sean católicos o de cualquier otra confesión? Arrimar el ascua a la propia sardina, sin hacer caso de las sardinas de los otros, además de poco ejemplar, es algo que le está diciendo a toda España que la Iglesia está persuadida de que ella, y sólo ella, está en la verdad, mientras que los demás están en el error. Eso es lo que se decía en otros tiempos. Pero seguir diciéndolo ahora es, probablemente, ponerle a la fe en Dios una dificultad mayor que la dificultad que representaría suprimir la clase de religión. En los tiempos que corren, no se puede ir por la vida diciendo que yo soy el único que posee la verdad, mientras que los demás están en camino de perdición. El que no respeta a los demás, se expone a no ser respetado. Me temo que algo de eso es lo que le pasa a la Iglesia.

Nada es intocable

Dentro de algo más de un año y medio se cumplirán tres décadas de la firma de los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede, que sustituyeron al concordato suscrito por el régimen de Franco y el papa Pío XII en 1953. A la luz de los acontecimientos y de la conflictividad que comportan algunos de sus puntos –léase, por ejemplo, la polémica sobre la idoneidad del profesorado de religión–, no sería irracional que el Gobierno se planteara la conveniencia de su revisión y adecuación a unas circunstancias bien distintas de las de la España de la transición. Si la Iglesia ha reclamado –y conseguido– un nuevo modelo de financiación más generoso para sus intereses, que sube del 0,5% al 0,7% del IRPF las aportaciones voluntarias de los contribuyentes, también el Estado debería obtener fórmulas más coherentes que las vigentes para impedir, entre otras cosas, que un profesor de religión sea despedido simplemente porque está divorciado o limar el rechazo eclesiástico a la asignatura de educación ciudadana.

En provecho de las dos partes, y por supuesto de los ciudadanos, sería conveniente encontrar unas reglas de juego más transparentes y menos ambiguas que las presentes. El fallo del Tribunal Constitucional el pasado 15 de febrero sobre el despido de una profesora de religión en un colegio público canario, que reconoce la potestad de los obispos para pronunciarse sobre la vida privada a la hora de contratar un enseñante de esa asignatura, es seguramente impecable desde un punto de vista jurídico. Sin embargo, suscita perplejidad por lo que representa de carga lesiva para los derechos laborales de cualquier español reconocidos por la Constitución.

Todo ello retrotrae la memoria a los efectos negativos que supuso el que los acuerdos entre España y el Vaticano fueran negociados antes de la entrada en vigor de nuestra Carta Magna. Quizás por ello algunos de sus elementos no sean precisamente constitucionales, pese a haber sido suscritos poco después de la promulgación de la norma fundamental española en 1978. El Gobierno, que es quien sufraga la financiación, tendría algo más que decir en el asunto del profesorado de religión en los institutos públicos, más allá de respirar con indisimulada satisfacción después de este reciente fallo del Constitucional. El borrador de decreto que ha preparado el Ejecutivo socialista para regular su estatuto jurídico es considerado inaceptable por los obispos.

Con todo, debería luchar para persuadir a los obispos de que también ellos deben ceder en algunas parcelas y recordarles que España es un Estado aconfesional. En una primera fase, los responsables de la materia en los centros públicos podrían ser equiparados al resto de sus compañeros y estar sujetos al mismo régimen de selección que los demás. Pero el horizonte final no podría ser otro que plantear la supresión de la asignatura en la enseñanza pública.

El País, 3-3-07

Un juez falla que la Junta de Castilla y León debe decidir sobre los crucifijos en las escuelas

La Consejería de Educación de Castilla y León es competente para decidir si deben retirarse los crucifijos del colegio Macías Picavea de Valladolid, como han solicitado algunos padres del centro. Una sentencia de un juzgado de Valladolid pide a la administración educativa de la región que "resuelva definitivamente" la petición planteada por estos padres y le recuerda, apelando a una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que, aunque los consejos escolares de los centros puedan decidir sobre ello, no es una competencia exclusiva de los gobiernos de los colegios y sí "una potestad de la administración educativa decidir sobre el mantenimiento de estos símbolos religiosos". "Es innegable el papel homologador e inspector de los poderes públicos" en estos asuntos, añade.

La Junta de Castilla y León recurrirá este fallo que estima en parte el recurso presentado por la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid, que, ante el silencio de la Consejería de Educación, decidió ir a los tribunales. La Junta ha manifestado en alguna ocasión que era el consejo escolar del centro quien tenía que decidir sobre esto, como así lo hizo en 2005 desoyendo la petición de estos padres.

El País, 3-3-07

Concordato ¿para qué?

Dionisio Llamazares

El Concordato de 1953 entre España y la Santa Sede se sustituyó (en 1979) por Acuerdos parciales sobre materias concretas, con la ilusa intención de facilitar su modi­ficación sin afectar al conjunto. Pero en casi treinta años de democracia sólo ha habido un ligero retoque.

Recientemente, por imperativo de la legislación comunitaria, la Iglesia ha deja­do de beneficiarse de la exención del IVA y se ha puesto en marcha, con quince años de retraso, el nuevo modelo de asignación tributaria en sustitución de la dotación presu­pues­taria del Concordato de 1953, a cambio de un sustancioso incremento del porcenta­je a favor de la Iglesia como compensación.

A los gobiernos les produce el mismo temor reverencial el sistema de Acuerdos parciales que el Concordato, dado el carácter internacional de ambos y la resistencia nu­mantina de la Iglesia a la modificación a cambio de nada.

Inicialmente, los concordatos, en los Estados confesionalmente católicos, preten­dieron delimitar competencias entre el poder religioso y el secular; después, intercam­biar privilegios; evitar o dar fin al conflicto en ambos casos. En cuanto a los Estados confesionales con minoría católica, o los laicistas que valoran negativamente la religión, la Iglesia católica, apoyándose en la capacidad de presión que le da su difusión univer­sal, utiliza el concordato para conseguir un respiro de tolerancia que, indirectamente, be­neficiará a los ciudadanos católicos.

En ambos casos, el objetivo directo e inmediato de los concordatos no son los derechos de los súbditos o ciudadanos, ni los de los fieles, sino los de la Iglesia y los del Estado. Pero cumplen un importante cometido como instrumentos de superación de con­flictos o de defensa de la libertad de la Iglesia.

Algunos acuerdos posteriores al Vaticano II, cuando más, aluden a la igualdad y a la libertad religiosa, no como contenido, sino como límites del contenido del acuerdo. ¿Pero tienen sentido estos acuerdos en un Estado social, democrático, de derecho y lai­co? ¿Son necesarios? ¿Son convenientes?

Debo hacer dos observaciones. Primera, se les considera tratados internacionales y, en realidad, son acuerdos, no entre dos Estados, sino entre un Estado y una organiza­ción confesional internacional; entre los primeros rige el principio de reciprocidad; no en el caso de los concordatos. Un ejemplo: el Estado reconoce eficacia civil al matrimo­nio canónico, pero la Iglesia no reconoce eficacia canónica al matrimonio civil. Segun­da, el Derecho canónico medieval incorpora el principio romano de que el príncipe no está subordinado a la ley, del que derivará este otro: la Primera Sede por nadie puede ser juzgada, todavía proclamado en el Código vigente (can. 1404). No es asunto baladí. ¿Puede haber control jurisdiccional real del concordato si una de las partes rechaza la instancia superior?

La Constitución española proclama el derecho de libertad religiosa y establece un sistema de garantías eficaz, de su ejercicio individual y colectivo, tanto de los indivi­duos como de los grupos en los que se integran. España ha ratificado la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Convenio de Roma, sometiéndose a los correspondientes controles jurisdiccionales; algo que no ha hecho el Estado Vaticano. ¿Qué plus de garantía añaden al derecho de libertad religiosa el concordato y su carácter de tratado internacional?

El Estado español, como Estado social, promociona ese derecho siempre que sea necesario para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas o para eliminar los obstáculos que lo impidan. La cooperación con las confesiones es constitucionalmente legítima incluso para facilitar el ejercicio de esos derechos si no entra en contradicción con la laicidad. ¿Qué añade el concordato?

¿Se verían afectados los derechos de libertad de conciencia y de libertad religio­sa de los católicos españoles si desaparecieran los Acuerdos vigentes y la Iglesia católi­ca se sometiera, sin más, al Derecho común de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa?

En cambio, son muchos los inconvenientes de estos Acuerdos, dado su carácter internacional. Hipotecan la soberanía del Parlamento y convierten a los gobiernos en rehenes de la permanente acusación de incumplirlos con cada iniciativa legislativa que pueda afectarles. Por el contrario, los acuerdos con las otras confesiones, que no tienen carácter internacional, no entrañan tal riesgo. El Parlamento es soberano para aprobar leyes aunque los modifiquen, con la sola obligación del Gobierno de comunicárselo previamente a la confesión afectada, para que exprese su parecer.

Los Acuerdos han sido uno de los principales obstáculos para una más pronun­cia­da y pronta adecuación de nuestro ordenamiento a las exigencias de la laicidad. La solución de las dudas sobre interpretación y aplicación de los acuerdos exige el mutuo consentimiento y la Iglesia veta dogmáticamente cualquier interpretación que no sea la propia, usurpando el papel de colegisladora.

Los Acuerdos están plagados de expresiones equívocas, conscientemente queri­das, dada su negociación paralela a la discusión del texto constitucional. Recuérdese que se firman pocos días después de la promulgación de la Constitución: formalmente posteriores a la Constitución, pero materialmente anteriores.

Los Acuerdos han sido permanentemente fuente de tensión entre Estado e Igle­sia, que ha tenido fiel reflejo en la opinión pública y se han convertido en signo de divi­sión entre los ciudadanos, frustrando las pretensiones de nuestros constituyentes al ela­borar el artículo 16.3 de la Constitución: evitar que la diferencia de creencias religiosas pudiera volver a convertirse en factor de enfrentamiento político entre los españoles.

Los Acuerdos, finalmente, son un riesgo permanente de desigualdad y de privi­le­gio, no sólo de la Iglesia católica con respecto a otras confesiones, sino también de to­das ellas con respecto a quienes no tienen creencias religiosas.

En resumen, no son necesarios, ni convenientes. Quizá algún lector se sienta de­fraudado, si es que me ha hecho gracia de su tiempo hasta aquí. Pido disculpas por no haber aludido a la sospecha de inconstitucionalidad de algunas cláusulas de estos Acuer­dos. El silencio ha sido consciente. Porque esa es otra historia que, como diría Mi­chel Ende, debe ser contada en otra ocasión.

Dionisio Llamazares es catedrático emérito de la Universidad Complutense y director de la cátedra de Laicidad y Libertades Públicas de la Universidad Carlos III de Madrid.

El País, 4-3-07